Un grupo de acompañantes terapéuticos denunciaron que el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) debe los sueldos de septiembre, octubre, noviembre y diciembre, y adelantaron que si no se regulariza la situación salarial tomarán medidas de fuerza que afectarán a afiliados.
Según expresaron los acompañantes terapéuticos en su comunicado, la falta de pago del IOMA les generó “serias dificultades económicas” dado que cumplir funciones en la red sanitaria es la principal fuente de ingreso de estos trabajadores de la salud.
“El retraso prolongado en los pagos resulta injustificado y solicitamos una pronta regularización de los montos adeudados, así como información clara y precisa sobre las fechas estimadas de pago”, exigieron los acompañantes terapéuticos.

Asimismo, los acompañantes terapéuticos recordaron que durante el 2025 se reunieron en varias ocasiones con representantes del IOMA y hasta mantuvieron llamados directos con autoridades de la obra social. No obstante, según los denunciantes ninguno de sus reclamos fue solucionado.
“Hoy nos vemos con la necesidad de hacer pública nuevamente nuestra situación de precarización laboral y advertir por próximas medidas que impactarán directamente a los pacientes y familias afiliados”, anticiparon.
Un grupo de acompañantes terapéuticos denunciaron que el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) debe los sueldos de septiembre.
Vale recordar que, en julio del año pasado acompañantes terapéuticos viajaron a La Plata para alertar por los bajos honorarios, las demoras de los pagos y las trabas burocráticas que vienen sufriendo por parte del IOMA. “Aún no cobramos marzo“, habían señalado en aquella ocasión.
“Nuestros honorarios después de diciembre del 2023 quedaron en la línea de la pobreza, somos profesionales empobrecidos. La burocracia hace que el pago por IOMA tarde entre 3 y 6 meses”, mencionó la trabajadora Camila Sciani.
En ese sentido, la acompañante terapéutica cuestionó que IOMA exija título actualizado para ejercer la profesión, cuando al mismo tiempo lo que paga no alcanza para que el trabajador pueda continuar formándose. “Nos pagamos el monotributo, seguros y viáticos, sin ninguna garantía de cobrar porque cada vez ponen más trabas y más burocracia”, fustigó.
“Dejar IOMA fue una decisión difícil ya que nosotras trabajamos con una población históricamente vulnerada, como son las personas con discapacidad y quienes tienen padecimientos de salud mental. La mayoría tienen IOMA porque perciben una pensión. Desde el 2024 varias colegas se vieron obligadas a no seguir dedicándose a esta profesión tan elemental en la vida de muchas personas, porque no pueden sostenerse económicamente”, lamentó Sciani.
