A partir de un proyecto presentado en la Cámara de Diputados, el legislador mendocino Martín Aveiro, de Unión por la Patria, impulsa que el 24 de agosto sea instituido oficialmente como el Día del Padre en la Argentina. La iniciativa busca reemplazar la actual celebración del tercer domingo de junio, una fecha tomada de Estados Unidos y que, según el diputado, carece de vínculo con la historia y la identidad nacional.
En los fundamentos del proyecto, Aveiro repasa el origen norteamericano de la fecha vigente, adoptada en 1966 e inspirada en la iniciativa de Sonora Smart Dodd en Spokane, quien en 1910 promovió un homenaje a su padre, veterano de guerra que crió solo a sus seis hijos. Recién en 1972, bajo la presidencia de Richard Nixon, ese día fue oficializado como festividad nacional en Estados Unidos, y de allí fue incorporado en la Argentina.
El legislador subraya que el país tuvo originalmente otra fecha: el 24 de agosto, elegido por primera vez en 1958 para recordar el nacimiento de Mercedes Tomasa, la única hija del General José de San Martín, ocurrido en 1816 mientras el Libertador organizaba el Ejército de los Andes en Mendoza. Ese vínculo histórico, afirma Aveiro, ofrece un fundamento cultural propio para celebrar el Día del Padre en la Argentina.


El proyecto menciona además que Mendoza mantiene esa fecha por ley desde 1987, y que distintos municipios, como el partido de General San Martín en la provincia de Buenos Aires, también la adoptaron. Asimismo destaca el impulso de instituciones como la Fundación Marambio, que desde hace años promueven la restitución del 24 de agosto como celebración nacional.
Para Aveiro, fijar el Día del Padre en esa fecha significa “validar nuestra idiosincrasia” y rendir homenaje al denominado Padre de la Patria, reforzando una identidad que —según argumenta— se diluye en la actual versión comercial importada. El proyecto establece que, de aprobarse, la nueva fecha entraría en vigencia un año después de su promulgación.
