Argentina se encamina a una de las movilizaciones más significativas de su historia reciente. A 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, organismos de derechos humanos, organizaciones sociales, políticas y miles de ciudadanos volverán a colmar las plazas del país en una jornada que promete ser masiva y cargada de sentido.
La convocatoria no es una más. Medio siglo después del inicio de la última dictadura cívico-militar, el reclamo sigue vigente: memoria, verdad y justicia. Bajo la consigna “Que digan dónde están”, las organizaciones impulsan una movilización que busca interpelar no solo al pasado, sino también al presente .

El eje central continúa siendo el mismo que desde hace décadas: saber el destino de los 30.000 desaparecidos y recuperar la identidad de los cientos de bebés apropiados durante el terrorismo de Estado. A pesar de los avances judiciales y las más de mil condenas a represores, el silencio persiste y la deuda sigue abierta .
La marcha de este año, además, se da en un contexto político particular. Distintos sectores advierten sobre retrocesos en políticas de derechos humanos y cuestionan discursos que relativizan o niegan los crímenes de la dictadura. En ese marco, la movilización también se plantea como una respuesta colectiva frente a esas posiciones .
Como cada 24 de marzo, la Plaza de Mayo será el epicentro de una jornada que se replicará en todo el país. Se espera una participación multitudinaria, con columnas de organismos históricos como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, junto a nuevas generaciones que continúan levantando las banderas del “Nunca Más” .
A 50 años, la memoria no aparece como un ejercicio del pasado, sino como una herramienta viva para entender el presente y proyectar el futuro. La consigna que atraviesa la convocatoria lo sintetiza todo: no hay cierre posible sin verdad.
Y en las calles, una vez más, la sociedad argentina volverá a decirlo con fuerza: los desaparecidos siguen faltando, y la historia todavía exige respuestas.
