José Antonio Cácere es un expolicía bonaerense que permanece detenido por homicidio calificado, desde hace seis años. Sobre él pesa una condena de prisión perpetua por un delito que, según aseguran él mismo, sus familiares, testimonios de testigos y de los peritos forenses, nunca cometió.
Cácere fue condenado a prisión perpetua por homicidio, junto a otro compañero de la fuerza. Se los acusó de haber provocado la muerte de un sujeto, que fue detenido y posteriormente, estando en una celda en la Comisaría 4ª de Berisso, sufrió un paro cardio respiratorio y falleció.
La sentencia fue apelada y actualmente se encuentra esperando la resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Cácere está intentando hacer visible esta historia de injusticia, con la esperanza de ser escuchado y exculpado de los delitos que se le imputan.
La familia sostiene que la detención y condena de José Antonio responden a una causa armada e influenciada por presiones externas que buscan lucrar con “los derechos humanos”.
Los hechos de dieron origen a esta causa empezaron el 21 de octubre del 2011, cuando un operativo policial en Berisso derivó en la detención de dos personas. Según figura la causa, seis efectivos policiales, distribuidos en tres patrulleros, respondieron a un llamado del Comando de patrullas que alertaba sobre un individuo que conducía una motocicleta presuntamente robada.
Uno de los agentes era José Antonio Cáceres, quien viajaba junto a su compañero Conti en uno de los móviles.
La persecución terminó en la calle 93 bis y126, donde el fugitivo, un menor de edad, tiró la moto e ingresó a una vivienda; los policías lo siguieron y lograron aprehenderlo en el interior de la propiedad. En el mismo procedimiento fue detenido Néstor Ariel Canizzo, propietario de la vivienda, sobre quien pesaba un pedido de captura del Juzgado de Ejecución Nro. 1 de La Plata.
Ambos detenidos fueron trasladados a la comisaría 3ª de Berisso y, posteriormente, Cannizzo fue alojado en la comisaría 4ª, donde pasó la noche en un calabozo junto a otro detenido, Víctor Raúl Elguera Villegas.
Según el testimonio de este último, Cannizzo pasó una mala noche, estaba descompuesto, se quejaba, en un momento se cayó de la cama. Fue asistido por una ambulancia, pero al llegar los médicos constataron su fallecimiento. Asimismo, aseguró que Cannizzo no presentaba signos de haber sido golpeado, ni solicitó atención médica.
La autopsia oficial, realizada por peritos forenses judiciales, determinó que la muerte de Néstor Ariel Canizzo se produjo por una insuficiencia cardíaca congestiva, agravada por el consumo de drogas.
En consecuencia, los policías no fueron imputados de delito alguno y siguieron adelante con sus carreras dentro de la institución.
Sin embargo, años después, una asociación de derechos humanos de La Plata presentó una pericia que indicaba que la víctima (Cannizzo) había muerto por lesiones, refutando las pericias oficiales. Cabe señalar que esta pericia se hizo sin ver el cuerpo, basándose en fotografías.
En base a esto cuatro oficiales fueron llevados a un juicio, que culminó el 30 de abril 2019 con un veredicto condenatorio del Tribunal Oral en lo Criminal. Por mayoría, los cuatro imputados, incluido José Antonio Cáceres, fueron condenados a prisión perpetua por homicidio calificado, al considerarlos responsables de la muerte de Canizzo en el ejercicio de sus funciones.
Los familiares y el abogado defensor aseguran que no hay pruebas de que Cannizzo hubiera sido golpeado, ninguno de los testigos que lo vio, en las dos comisarías en las que estuvo, declaró haber visto maltrato alguno.
