El sistema educativo bonaerense sigue en estado de alerta ante una persistente ola de amenazas de tiroteos que ha forzado la implementación de protocolos de emergencia y controles de pertenencias en los ingresos a las aulas. Este fenómeno, que afecta la normalidad del ciclo lectivo, coincide con el endurecimiento de las políticas estatales en otras jurisdicciones: en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se formalizó la recuperación obligatoria de todos los días de clase perdidos por estos incidentes.
La novedad se suma a otras medidas que se conocieron en el final de la semana. Por caso, en la ciudad de Mar del Plata la Justicia de Menores aplicó una multa de 3 millones de pesos a la familia de un alumno por una falsa amenaza de bomba.

Mientras que las amenazas de bomba obligan a interrumpir el dictado de clases, las de tiroteos generan alarma, operativos de evacuación o ausentismo.
Este escenario de tensión ha derivado en medidas drásticas dentro de los establecimientos locales para garantizar la seguridad de la comunidad educativa. En el nivel Secundario de la Escuela Italiana, por ejemplo, se dispuso que los estudiantes deben llevar sus útiles en la mano o utilizar mochilas y bolsas transparentes, extendiendo la exigencia incluso a los recipientes de comida, le contaron a este diario fuentes de esa comunidad educativa.
La normativa interna se adoptó de manera preventiva luego de que se detectaran pintadas con advertencias de ataques en los baños de la institución, lo que generó una profunda incertidumbre entre los padres y autoridades durante los últimos días.
