Los periodistas acreditados ante la presidencia llegaron ayer a primera hora hasta los portones de la Casa Rosada y se repitió la escena que se viene planteando desde el jueves de la semana anterior: se les impidió nuevamente el acceso.
Pocos minutos después las Conferencia Episcopal Argentina, el máximo organismo de representación de los obispos católicos, difundió un comunicado en el que da cuenta de una reunión entre los trabajadores de la comunicación acreditados en Casa de Gobierno y el titular de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, el arzobispo de San Juan, Jorge Lozano. El encuentro se produjo el jueves y en el texto se informa que “ante el cierre temporal de la Sala de Periodistas ‘Decano Roberto Di Sandro’, los trabajadores de prensa se expresaron acerca de la importancia de este espacio que funciona en la Casa de Gobierno, de modo ininterrumpido, desde el año 1940”.

Si bien el comunicado eclesiástico no lo manifiesta de manera expresa la alusión apunta a que ese recinto, que es un lugar de trabajo habitual de los periodistas acreditados en la Rosada, se mantuvo siempre abierto aún en aquellos momentos en que en la Argentina se produjeron interrupciones a la vida democrática, incluyendo el golpe de Estado de 1976-1983.
En el comunicado eclesiástico –que puede leerse como un respaldo al reclamo de los periodistas—se consigna que durante el encuentro con el arzobispo Lozano los profesionales de la comunicación “reafirmaron la necesidad de respetar el derecho a trabajar –fuente del salario para sus familias–, a la libre expresión y a la información a la sociedad”.
Se agrega además que en la misma ocasión “hicieron especial énfasis en el cuidado de los principios Constitucionales y los valores afectados en estas circunstancias”.
El mensaje de la Conferencia Episcopal manifiesta también que en el encuentro sostenido en la sede capitalina del epsicopado “se coincidió en el imperativo de erradicar discursos de odio, en consonancia con los mensajes del Papa León XIV sobre su llamado a ‘desarmar las palabras y dejar de lado las expresiones hirientes’ ”.
El pronunciamiento de las autoridades de la Iglesia Católica agrega una nueva nota de disidencia entre los obispos y el gobierno de Javier Milei, en el marco de una relación atravesada por discrepancias, en la que el episcopado viene marcando su distancia con decisiones políticas del oficialismo en temas vinculados a las políticas sociales, las reformas a la ley laboral, a la ley de glaciares y el desfinanciamiento de las personas con discapacidad, entre otras cuestiones.
El comunicado de la Conferencia Episcopal termina expresando el deseo de “una pronta solución (al diferendo con los periodistas acreditados en la Rosada) a través e canales de diálogo y entendimiento”.
Fuente: Página 12
