Los familiares del fotoperiodista explicaron que se encuentra clínicamente estable, pero que neurológicamente “está en una meseta” tras su última operación, la séptima desde que recibió el disparo por parte del gendarme Héctor Guerrero durante la represión a la marcha en defensa de los jubilados frente al Congreso del 12 de marzo. Mientras tanto, la jueza María Romilda Servini postergó la indagatoria al gendarme del 2 al 17 de septiembre.
Las últimas novedades sobre el estado de salud de Pablo Grillo fueron compartidas por su familia el 26 de agosto. Allí indican que el fotorreportero está clínicamente estable en terapia intensiva, que neurológicamente está en una meseta y no está teniendo la evolución que se espera. “El Líquido Cefalorraquídeo (LCR) no es suficiente para cubrir todo el cerebro. Según la última tomografía, el ventrículo cerebral derecho (por donde pasa el LCR) estaría dilatándose más que el izquierdo, los médicos tienen como hipótesis que la válvula que controla el LCR no estaría funcionando”.

“Pablo continúa luchando, está con fuerzas. El cariño que le hacen llegar a él lo siente y lo necesita. Gracias de todo corazón”, cierran sus familiares.
En este marco, la jueza federal María Servini, a cargo de la causa, postergó la indagatoria al efectivo de Gendarmería que realizó el disparo, Héctor Guerrero. Estaba prevista para el martes 2 de septiembre, pero pasó para el miércoles 17.
En tanto, desde la querella señalan que aún están a la espera del informe pericial que, el 11 de agosto pasado, reconstruyó el disparo de Guerrero que dio directo a la cabeza de Pablo, en contra de los protocolos de uso de estas armas.