El sistema farmacéutico encendió señales de alerta ante la posibilidad de un faltante de medicamentos, como consecuencia de demoras y cortes en la cadena de pagos entre obras sociales, prepagas, droguerías y farmacias.
El conflicto se originó por retrasos en las transferencias y dificultades para sostener los plazos habituales de financiamiento. Desde el sector advierten que, si no se regulariza la situación, podría haber problemas de abastecimiento en distintos puntos del país.
Cómo funciona la cadena y dónde está el problema
El circuito de medicamentos depende de un engranaje financiero delicado. Las farmacias dispensan los productos y luego cobran a través de obras sociales y prepagas, que a su vez liquidan pagos con plazos que pueden extenderse varias semanas.

Cuando esos plazos se alargan o se interrumpen, las farmacias enfrentan dificultades para reponer stock. A su vez, las droguerías reducen las entregas si no reciben los pagos correspondientes.
El resultado es un riesgo concreto de faltantes en el mostrador.
Impacto en la provincia y en La Plata
En una ciudad como La Plata, con fuerte presencia de jubilados, afiliados a obras sociales provinciales y pacientes crónicos, cualquier interrupción en el suministro genera preocupación inmediata.
Farmacias de barrio y cadenas comerciales dependen del flujo constante de pagos para sostener la reposición diaria. Si el sistema se tensiona, el impacto puede sentirse en tratamientos sensibles.
Un problema financiero con efecto sanitario
El conflicto no tiene origen en la producción de medicamentos, sino en el financiamiento del sistema. Sin embargo, el efecto final es sanitario.
Entidades del sector reclaman previsibilidad y cumplimiento de los plazos de pago para evitar que el problema escale. Mientras tanto, el Gobierno nacional y las autoridades sanitarias siguen de cerca la evolución del conflicto.
El escenario aún no implica un faltante generalizado, pero el sector advierte que la situación requiere resolución rápida para no afectar a los pacientes.
