Un informe del Banco Provincia, elaborado en base a datos del Banco Central de la República Argentina, advirtió que el peso de los créditos sobre los salarios creció de manera sostenida durante el último año y que la morosidad se triplicó en el mismo período.
Según el relevamiento, el financiamiento promedio pasó de representar 1,5 salarios a fines de 2024 a 2,5 salarios al cierre de 2025. Esto implica que las familias sumaron deuda equivalente a un salario completo en el transcurso del año pasado.
En paralelo, la irregularidad de cartera mostró un fuerte incremento. En las entidades no financieras, el indicador subió de 7,7% a fines de 2024 a 25% un año después. En las entidades tradicionales, la morosidad alcanzó 8,8% en noviembre de 2025, de acuerdo con los últimos datos disponibles.

El informe también detalla diferencias según el monto de los préstamos. Al cierre de 2025, uno de cada cinco créditos inferiores a un millón de pesos registraba atrasos, mientras que en los préstamos superiores a 10 millones de pesos ese porcentaje descendía a 11,9%.
Si se mide la mora por cantidad de personas y no por volumen de crédito, el índice asciende a 24%. Es decir, casi una de cada cuatro personas presenta dificultades para afrontar sus deudas. Un año antes, la proporción de deudores en mora se ubicaba por debajo del 15%, lo que marca un incremento de 10 puntos porcentuales.
El estudio señala además que el deterioro no se concentró exclusivamente en nuevos ingresantes al sistema financiero. Durante 2025, las personas sin exposición crediticia previa acumularon una deuda de $3,1 billones, equivalente al 3,7% del saldo total de las familias. Su ratio de mora fue de 15,5%, levemente superior al 12,9% del resto de los deudores, aunque explicaron solo 5 de cada 100 pesos de la mora nueva generada en el período.
En sus conclusiones, el Banco Provincia indicó que la sostenibilidad del crédito durante 2026 dependerá de la evolución del salario real y de la trayectoria de las tasas de interés. Señaló que, sin una mejora de ingresos, el financiamiento difícilmente pueda expandirse al ritmo observado en 2025 sin generar un nuevo aumento de la mora.
