“Quieren que los pueblos sean invisibles y que perdamos la educación y la salud pública, pero tenemos que rebelarnos”, declaró el Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires al recibir un diploma en el que se lo declaró personalidad de interés para la Comunicación Social.
A 50 años del golpe de Estado cívico militar, el legislador Andrés La Blunda impulsó la actividad como una forma de reconocer la trayectoria en defensa de los derechos humanos de Pérez Esquivel. “Hay un proyecto en marcha de deshumanización, pero estamos convencidos de que hay otra mirada posible”, dijo La Blunda en referencia al gobierno de Javier Milei y resaltó la mirada de Esquivel.

En la mesa de diálogo estuvieron también la sobreviviente de la dictadura nacida en cautiverio, Teresa Laborde, conocida como “la nena del Falcon”; y también Juan Carlos “Coco” Manoukian, reconocido editor, empresario cultural y presidente de Centro de Integración, Comunicación, Cultura y Sociedad (CICCUS). Antes de los oradores, se hizo mención a la obra de Esquivel en cuanto a la escritura, la escultura, la pintura, y su lucha por los derechos humanos durante y después de la dictadura.
En 1977 Pérez Esquivel fue capturado, encarcelado y torturado durante 14 meses, y sobrevivió a un vuelo de la muerte. Hoy tiene 95 años y, en palabras de La Blunda, es una presencia que “prestigia y honra esta casa, compañero que trabaja por la memoria, por ser nosotros mismos, y que recorrió el mundo levantando las banderas de la paz y la justicia”.
Pérez Esquivel expresó que su trabajo no es obra de una sola persona sino algo “compartido por miles en toda América Latina y el mundo”. Comenzó su discurso resaltando la importancia de la rebeldía y de la conciencia, en un contexto que amerita repensarlas para salir de la actitud pasiva. “Estamos sumergidos en el oscurantismo y el negacionismo, y si no somos rebeldes no podemos cambiar nada”, declaró.
