En una postura que ha generado repercusiones en la diplomacia internacional, Argentina se convirtió en uno de los tres únicos países en votar en contra de una resolución que define a la esclavitud africana y la trata transatlántica como el “crimen más grave contra la humanidad”.
La iniciativa, liderada por Ghana y apoyada por una abrumadora mayoría de los Estados miembros, buscaba no solo condenar los hechos históricos, sino también reconocer sus efectos sistémicos actuales.

Los puntos centrales del documento
La resolución no se limitó a una condena retórica, sino que describió el fenómeno como un proceso con características únicas en la historia:
- Ruptura Histórica: Califica el proceso como un quiebre definitivo por su escala y duración.
- Carácter Sistémico: Resalta que no fueron hechos aislados, sino un sistema organizado de brutalidad.
- Efectos Persistentes: Señala que las consecuencias de la esclavitud aún condicionan las estructuras socioeconómicas y la vida de millones de personas en la actualidad.
El Tablero de Votación
Argentina se alineó con una minoría extrema, reflejando su actual doctrina de política exterior.
| Postura | Países |
| A favor | Gran mayoría de los Estados miembros (Bloque africano, Latinoamérica, gran parte de Europa y Asia). |
| En contra | Argentina, Estados Unidos e Israel. |
| Abstenciones | Un pequeño grupo de países aliados a los votantes en contra. |
Contexto Geopolítico
La negativa argentina no es un hecho aislado, sino que responde a la estrategia de alineamiento irrestricto con la agenda de Washington y Tel Aviv.
Desde la Cancillería se ha venido sosteniendo una postura de rechazo a las agendas multilaterales que el Ejecutivo considera influenciadas por el “colectivismo” o el “intervencionismo histórico”, optando por votar en sintonía con sus principales aliados estratégicos incluso en temas de derechos humanos que contaban con consenso previo.
