El conflicto que derivó en el área de transporte escala día a día. Desde hace unos días, los colectivos que circulan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) empezaron a reducir sus frecuencias y este martes se registraron ajustes en los servicios de hasta el 30%.
La decisión se explica principalmente por el impacto del aumento en el precio del gasoil, que acumula un alza de 25% en el último mes por la guerra en Medio Oriente, y las empresas del sector alertaron por el incremento en su estructura de costos.

La menor cantidad de unidades en servicio provocó largas filas en las paradas de colectivos en la Ciudad de Buenos Aires y Provincia, y multiplicó las quejas de los pasajeros.
Según precisaron empresarios de transporte, el sistema SUBE marcó que -en horarios pico- la reducción del servicio fue de un 30% y en horario no pico fue mayor.
“No queremos dejar a los pasajeros a pie, pero para nuestras economías es mejor funcionar en el marco de racionalización de servicios cuando hay más pasajeros, que es cuando más podemos recaudar. Dejamos de prestar servicios en un porcentaje mayor en los horarios no pico”, explicó una fuente.
En medio del conflicto, el secretario general de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Roberto Fernández, lanzó un fuerte comunicado y cuestionó tanto al Gobierno como a las empresas de transporte.
