El gendarme Nahuel Gallo, liberado tras permanecer 448 días detenido en Venezuela, brindó ayer su primera conferencia de prensa desde el Edificio Centinela, tras regresar al país el lunes.
En el encuentro con periodistas afirmó que tiene “escasa información” sobre lo vivido durante su cautiverio y que ahora está realizando estudios médicos mientras intenta “reinsertarse en la sociedad”.
Durante su intervención, señaló que las autoridades de Venezuela le comunicaron que Argentina había gestionado su pedido, aunque describió su paso por el centro de detención Rodeo 1 como una experiencia de “bastante tortura psicológica”.

Gallo relató que era uno de 35 extranjeros en ese lugar y que la incertidumbre sobre su libertad persistió hasta el momento en que se confirmó su salida. Remarcó que lo único que “lo mantuvo fuerte” fue su fortaleza mental y pensar en su hijo, y cuestionó las acusaciones que se formularon durante su detención.
Además pidió que no se olvide la situación de Venezuela y recordó que aún hay “24 extranjeros más” esperando ser liberados. Subrayó que, en su caso, no pudo tener visitas ni llamadas, y agradeció el apoyo de quienes le brindaron ayuda incluso dentro del penal.
El gendarme también agradeció al Estado argentino y a las instituciones y organismos internacionales que intervinieron para su regreso, sin mencionar nombres propios.
En la conferencia estuvieron presentes la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; el canciller Pablo Quirno; la senadora Patricia Bullrich y el jefe de la Gendarmería Nacional, Claudio Brilloni.
Desde el Gobierno señalaron que el alta médica de Gallo será otorgada “en breve”.
