El Gobierno nacional decidió bloquear el ingreso a la Casa Rosada a la mayoría de los periodistas acreditados pertenecientes a los medios señalados en una reciente filtración sobre presunta campaña rusa de desinformación. Efectivos de la Policía Federal y de la Casa Militar tomaron lista en los ingresos de Balcarce 50 para impedir el paso de varios cronistas habituales. Ante las consultas, voceros oficiales justificaron que se trata de una medida estrictamente preventiva hasta que se logren esclarecer los hechos investigados.
Según trascendió, la drástica prohibición afectó a trabajadores de prensa de al menos seis medios, entre los que figuran El Destape, FM La Patriada, Tiempo Argentino, A24 y Ámbito Financiero. Por otra parte, medios como Infobae y El Cronista no fueron afectados por la lista prohibitiva, pese a que también figuraban en la filtración.
En paralelo, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, replicó la sanción en el Congreso suspendiendo las acreditaciones parlamentarias de varios de estos portales y sumó también a Gritos del Sur.

En la vereda opuesta, la vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a diferenciarse del Ejecutivo y aclaró que en el Senado no se aplicará ninguna restricción.
Mientras evalúan convocar a los responsables de las empresas periodísticas para exigir explicaciones por posibles casos de traición a la patria, el conflicto escala a nivel institucional.
La controversia estalló el último viernes tras la publicación de un consorcio internacional de periodistas, liderado localmente por Santiago O’Donnell. La investigación accedió a 76 documentos sensibles que revelaron cómo un grupo de inteligencia ruso, conocido como «La Compañía», habría financiado una campaña mediática para desacreditar al gobierno libertario.
Los reportes rusos -según señala el informe- cotizaron un gasto de al menos 283.100 dólares para financiar la publicación de más de 250 artículos, análisis y columnas de opinión en una veintena de medios entre junio y octubre del año pasado
Sin embargo, distintos periodistas que figuraron en la lista aclararon que nunca tuvieron contacto con autoridades rusa, y mucho menos haber cobrado por sus publicaciones. Incluso, a través de sus redes, volvieron a compartir sus notas e invitaron a otros periodistas y a la comunidad misma a corroborar los datos enunciados.
Si bien aún no hay denuncias ni certezas sobre la filtración, el Gobierno aprovechó la oportunidad para limitar el acceso a la prensa en Casa Rosada.
Esta avalancha de ataques virtuales contó con el respaldo explícito de su círculo más íntimo y de los principales integrantes del Gabinete nacional.
Funcionarios como el ministro de Economía, Luis Caputo, y el asesor presidencial Santiago Caputo, celebraron activamente las publicaciones del jefe de Estado mediantecomentarios.
Asimismo, el Presidente aprovechó la ocasión para defender fervientemente al vocero Manuel Adorni y a la ministra Sandra Pettovello ante las recientes investigaciones periodísticas que incomodan a su administración.
