La Costa bonaerense atraviesa uno de los fines de semana largos con menores expectativas de los últimos años. Con niveles de reservas por el piso en los principales destinos turísticos y un consumo que continúa mostrando señales de debilidad, operadores del sector describen un panorama inédito para un receso que, históricamente, funcionaba como antesala de las vacaciones de invierno.
En Mar del Plata, por caso, la hotelería registra apenas un 25% de reservas confirmadas, mientras que las plazas extrahoteleras prácticamente no tienen demanda anticipada. El comportamiento se repite, con distintos matices, en otros destinos de la costa atlántica, donde predominan las consultas por sobre las reservas efectivas y las expectativas están puestas casi exclusivamente en el turismo de último momento.

Desde el sector atribuyen el escaso movimiento a una combinación de factores.
La caída del consumo aparece como el principal condicionante, en un contexto en el que muchas familias optan por postergar gastos o directamente resignar una escapada. A ello se suman las bajas temperaturas previstas para el fin de semana, la cercanía del receso escolar -que lleva a muchos potenciales turistas a reservar recursos para las vacaciones de invierno- y hasta el partido que disputará la Selección Argentina frente a Suiza por los cuartos de final del Mundial, señalado por algunos operadores como un elemento adicional que podría desalentar los viajes cortos.
Pese al escenario, empresarios y prestadores evitan dar por perdido el receso. La apuesta continúa siendo el turista que decide viajar sobre la fecha, una modalidad que se volvió cada vez más frecuente durante el último año. En Mar del Plata aseguran que una parte importante de las reservas suele concretarse dentro de las 48 horas previas al inicio del fin de semana, aunque admiten que, esta vez, el nivel de consultas tampoco alcanza para generar demasiado optimismo.
Las expectativas, en consecuencia, ya están puestas en las vacaciones de invierno. El sector confía en que el inicio del receso escolar permita recuperar parte del movimiento perdido durante estos meses y marque un cambio de tendencia. Hasta entonces, el escaso nivel de reservas para este fin de semana largo se convirtió en otro reflejo de una economía en la que el turismo también siente el impacto de la caída del poder adquisitivo y la prudencia de los consumidores.
