El fraude contra las compañías de seguros volvió a encender las alertas entre especialistas del sector que advierten sobre el impacto de estas maniobras tanto en el costo de las pólizas como en los tiempos de respuesta ante los siniestros. Según remarcó la productora y asesora de los mismos, Emilia Arrechea, las prácticas fraudulentas no solo perjudican a las empresas que prestan estos servicios, sino también a los propios asegurados que cumplen con las reglas, ya que generan un aumento de las primas, mayores controles y demoras en el pago de las indemnizaciones.
Como concepto, el fraude al seguro consiste en “toda acción u omisión dolosa, realizada con el propósito de obtener un beneficio económico o de cualquier otra índole que no corresponda”. En otras palabras, implica engañar de manera intencional a una aseguradora para obtener un pago o una ventaja económica indebida.

En ese marco, desde el sector explican que el problema tiene consecuencias que terminan por afectar a todo el sistema. “Es un delito que se paga entre todos”, sostuvo Arrechea, al señalar que la alta siniestralidad derivada de reclamos fraudulentos incrementa los costos operativos de las compañías, encarece las primas que pagan los asegurados honestos, obliga a implementar mayores controles y retrasa las investigaciones y las indemnizaciones legítimas.
Entre las maniobras más frecuentes aparecen la exageración de los daños sufridos en un siniestro, la presentación de facturas falsas, la simulación de accidentes, el ocultamiento de información al momento de contratar un seguro y la organización de fraudes con la participación de terceros, como talleres mecánicos o prestadores de servicios.
Otro de los casos que genera preocupación son las falsas denuncias. De acuerdo con la información citada en el informe, la Fiscalía de Delitos Económicos recibe semanalmente investigaciones vinculadas con personas que afirman haber sufrido el robo de un vehículo con el objetivo de cobrar la indemnización correspondiente de la compañía aseguradora.
Frente a este escenario, Arrechea también advirtió sobre las consecuencias que enfrentan quienes intentan cometer este tipo de delitos. Es que, de acuerdo a lo expuesto por la experta en seguros, muchas personas creen que “engañar a las compañías” no tiene mayores efectos, pero estas conductas pueden derivar en el rechazo del siniestro, la pérdida de la cobertura contratada e, incluso, responsabilidades civiles o penales.
Por ese motivo, las aseguradoras fortalecieron los mecanismos para detectar irregularidades, y actualmente recurren a herramientas como inteligencia artificial, cruces de información entre compañías, análisis de imágenes, investigaciones especializadas y bases de datos compartidas para identificar posibles maniobras fraudulentas antes de autorizar el pago de una indemnización.
El informe también pone el foco en el aspecto cultural del problema. Según plantea Arrechea, la escasa conciencia aseguradora y la percepción de que “no pasa nada” alimentan este tipo de conductas, mientras que frases como “total el seguro paga” o “agregale algo más, total nadie se da cuenta” reflejan una naturalización de prácticas que, aunque puedan parecer menores, tienen consecuencias para todo el sistema.
En ese contexto, se remarca que el contrato de seguro funciona sobre la confianza y el principio de buena fe entre las partes. Por ello, los productores asesores de seguros destacan que su tarea no se limita a comercializar una póliza, sino que también incluye orientar a los clientes sobre sus derechos y obligaciones para atravesar un siniestro con transparencia. “La mejor decisión siempre es actuar con transparencia, contar con el asesoramiento adecuado y evitar problemas aún mayores”, concluyó Arrechea. Por último, la especialista remarcó que la responsabilidad civil también implica un compromiso ético con quienes puedan resultar afectados por un accidente. “Si causamos daños a otros debemos actuar de manera responsable”, afirmó Arrechea, que consideró necesario avanzar en una mayor concientización sobre los alcances de estas coberturas.
