El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº 1 de Quilmes dictó sentencia ayer en un caso que generó profunda indignación en la zona sur. Carlos Guillermo P. (71) fue condenado a la pena de 18 años de prisión tras ser hallado culpable de someter a abusos sexuales crónicos a sus dos nietas menores de edad.
El veredicto fue dado a conocer por los magistrados Fernando Celesia, Pablo Eduardo Pereyra y Rodrigo Bagini, quienes ratificaron la autoría del imputado en los delitos enrostrados por la fiscalía.

El fallo del Tribunal
La sentencia de 18 años recayó sobre Paredes bajo una calificación legal de extrema gravedad:
- Abuso sexual gravemente ultrajante (dos hechos agravados por el vínculo de ascendiente).
- Abuso sexual con acceso carnal (agravado por ser el ascendiente).
Ambos delitos fueron considerados en concurso real, lo que permitió al tribunal unificar las conductas en una pena única de cumplimiento efectivo.
La labor de la fiscalía
La acusación estuvo a cargo de la fiscal de juicio María de los Ángeles Attarian Mena, quien logró reconstruir durante el debate oral la mecánica de los ataques. Según quedó acreditado, Carlos P.—abuelo materno de las niñas— aprovechaba sistemáticamente los momentos en que quedaba al cuidado de las menores mientras la madre se ausentaba para cumplir con sus obligaciones laborales.
Puntos clave de la investigación:
- Temporalidad: Los abusos se prolongaron de manera ininterrumpida por más de siete años.
- Lugar: Los hechos ocurrieron en el domicilio del imputado, ubicado en el partido de Berazategui.
- Vulnerabilidad: El tribunal consideró que el acusado utilizó su posición de confianza y la convivencia para anular la voluntad de las víctimas.
El fin de un calvario
El caso, que se inició tras la denuncia de la madre al detectar señales de alarma en la salud de las niñas, llega así a su conclusión en la instancia de juicio oral. Durante el debate, los testimonios de las víctimas fueron fundamentales para desmoronar la defensa del imputado y confirmar el historial de abusos.
Con este fallo, el TOC 1 de Quilmes pone fin a un proceso judicial que pone el foco en la protección de la integridad sexual infantil y la responsabilidad de los adultos cuidadores dentro del ámbito familiar.
