El senador provincial Pablo Petrecca presentó un proyecto de ley para reemplazar el protocolo de emergencia sanitaria de 2020 -que aún regula las comunicaciones digitales de casi 49.000 detenidos en el Servicio Penitenciario Bonaerense sin base legal ni control legislativo- por un sistema institucional, controlado y con respaldo legal.
La iniciativa busca ordenar una situación que nació como excepción durante la pandemia y que hoy continúa sin una ley que establezca reglas claras, criterios uniformes ni mecanismos efectivos de supervisión.
El proyecto crea el Sistema de Comunicación Digital Supervisada (SCDS), una plataforma institucional que reemplaza el uso de celulares privados.

El sistema funcionará en una red cerrada, sin acceso a internet abierto ni redes sociales, y permitirá únicamente comunicaciones con contactos previamente registrados y verificados, con trazabilidad y supervisión Estatal.
A partir de su implementación en cada establecimiento, quedará prohibida la tenencia de dispositivos móviles privados, considerándose falta grave, con impacto en beneficios como salidas transitorias o libertad asistida.
El senador del noroeste provincial Pablo Petrecca explicó que el objetivo es pasar de un esquema improvisado a un sistema legal y ordenado.
“No elimina la comunicación: la ordena y la pone bajo control del Estado. Busca terminar con el uso descontrolado de celulares en contextos de encierro y evitar que las cárceles funcionen como plataformas para delinquir” detalló.
Asimismo, el proyecto de ley en estudio en el Senado provincial establece una implementación gradual, derogando el protocolo vigente de manera progresiva y sin afectar la continuidad de las comunicaciones.
La iniciativa incorpora herramientas que hoy no existen en el sistema; tales como, informes anuales a la Legislatura y control judicial de restricciones en plazos breves, con revisión en 48 horas; también establece un seguimiento institucional del sistema y la posibilidad de realizar convenios con operadoras para el bloqueo por IMEI de dispositivos no autorizados dentro de los establecimientos.
Este esquema busca reemplazar soluciones improvisadas por un modelo más eficaz, basado en trazabilidad, supervisión y cooperación tecnológica.
El senador opositor y presidente del bloque PRO remarcó que el proyecto parte de una premisa clara “las personas privadas de la libertad conservan sus derechos, pero eso no impide que el Estado establezca reglas razonables cuando están en juego la seguridad pública y los derechos de terceros”.
En ese sentido, la iniciativa también incluye un capítulo específico para el sistema penal juvenil, estableciendo reglas diferenciadas y garantizando la continuidad del derecho a la comunicación en el paso desde los dispositivos de niñez al sistema penitenciario.
“Las cárceles no pueden ser plataformas para la comisión de delitos; esta ley viene a ordenar lo que hoy está desordenado, con reglas claras, tecnología y control del Estado”, según concluyó Petrecca.
