La cadena de pagos del sector productivo cerró diciembre con una señal de alarma sin precedentes. Un relevamiento reciente confirmó que durante el último mes del año se alcanzó un récord histórico de cheques rechazados por falta de fondos, reflejando las crecientes dificultades de liquidez que atraviesan las empresas argentinas.
Según un informe del Instituto Argentina Grande, elaborado a partir de datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), en diciembre se registraron 119.285 cheques rechazados, la cifra más alta desde que se lleva este tipo de registros.
El dato más preocupante es la velocidad del deterioro. De acuerdo al informe, la cantidad de cheques sin fondos se triplicó en apenas un año, lo que implica un incremento cercano al 200% en comparación con diciembre de 2024.

Desde el Instituto señalaron que este indicador “es un síntoma más de la dificultad de las empresas argentinas para hacer frente a sus obligaciones financieras”, en un contexto marcado por la caída del consumo y el endurecimiento de las condiciones de financiamiento.
La evolución del indicador muestra un quiebre marcado durante 2025. Entre 2020 y mediados de 2024, el promedio mensual de cheques rechazados se ubicaba entre los 25.000 y 35.000. Sin embargo, a partir de mayo de 2025, cuando se contabilizaron 41.759 rechazos, la tendencia comenzó a acelerarse de manera sostenida.
En el último trimestre del año la escalada fue aún más pronunciada: 92.535 rechazos en octubre, 108.979 en noviembre y finalmente 119.285 en diciembre, configurando un crecimiento casi ininterrumpido.
El impacto del fenómeno recae principalmente sobre las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs), que utilizan el cheque de pago diferido como una herramienta central para financiar el capital de trabajo, y que hoy enfrentan serias dificultades para cumplir con sus compromisos.
