Se cumplen 50 años del asesinato de José Tedeschi , el religioso que luchó codo a codo para levantar los valores de la dignidad y el trabajo en Villa Itatí. A medio siglo de su desaparición y muerte se lo sigue recordando por su legado de construcción colectiva en pos de los más vulnerables.
“Lo conocían en Villa Itatí como sacerdote con “un oído en el Pueblo y otro en el Evangelio”. En los 70, el barrio aumentaba rápidamente su población con provincianos y había mucho por hacer, empezando por el acceso al agua. Sólo había “canillas comunitarias” para muchas familias a la vez. La villa se organizaba cada vez mas en Comisiones de Fomento, clubes, iglesias, colectivos migrantes y unidades básicas”; dice la semblanza compartida ayer en las redes sociales por las comunidades y organizaciones de Itatí, entre ellas el Centro de Formación Profesional 402.

“José acompañaba a la comunidad en la construcción de sus derechos como vecinos y como trabajadores. Integraba, también, el grupo “Sacerdotes para el Tercer Mundo”. A mediados de los `70, sectores del gobierno con posiciones fuertemente conservadoras, anticomunistas, antipopulares y capitalistas, consideraron que las villas eran “focos de la subversión”, y por lo tanto, aumentan su actividad represiva. Entonces, identificaron a Pepe como un cura revolucionario. Por eso mismo, un 2 de febrero de 1976, una patrulla de la “Triple A” lo secuestra y a los pocos días arroja su cuerpo en cercanías de La Plata”; indica el recodatorio.
Lamentablemente los autores materiales e intelectuales nunca fueron identificados. El asesinato de Pepe Tedeschi anticiparía lo que vendría un mes después: el golpe militar y su plan de detención y desaparición de miles de personas que militaban, defendían derechos y luchaban por encontrar a su familiares. Es menester no olvidar a aquellos que alzaron los banderas por los más desposeídos ni tampoco la dictadura cívico militar, eclesial llevada adelante en Argentina.
