En un operativo conjunto entre diversas áreas de la Policía Departamental de Seguridad de Quilmes y gabinetes especializados en delitos cibernéticos, se logró desmantelar un centro de explotación sexual que funcionaba en una vivienda de Quilmes Oeste. La investigación busca ahora dar con el paradero de la regente del lugar, conocida bajo el seudónimo de “La Tigresa”.
El allanamiento fue el resultado de semanas de tareas de inteligencia y seguimiento digital coordinadas por la UFI N° 08 descentralizada de Berazategui, especializada en delitos conexos a la trata de personas.

La modalidad: Del rastro digital al encuentro físico
La organización utilizaba una estructura de captación y coordinación moderna para evitar los controles tradicionales:
- Publicidad Online: Los servicios se promocionaban en páginas de internet especializadas.
- Redireccionamiento: Los anuncios dirigían a los clientes a cuentas de WhatsApp.
El operativo: “In flagrante” y asistencia integral
Tras montar una vigilancia discreta frente al domicilio, los efectivos del GTO y del Gabinete de Cyberpedofilia observaron el ingreso de un cliente. Con la orden judicial en mano, se procedió a la irrupción en la finca:
- Hallazgo: En el interior se encontraban tres mujeres mayores de edad realizando servicios sexuales. Una de ellas fue hallada en una de las habitaciones manteniendo relaciones con el hombre que acababa de ingresar.
- Asistencia: De inmediato, intervino una psicóloga del gabinete de la fiscalía para asistir a las trabajadoras sexuales y determinar si existían situaciones de coacción o trata. También participó personal de Migraciones para verificar el estatus legal de una de las mujeres de nacionalidad paraguaya, quien contaba con su documentación en regla.
- Secuestro de pruebas: La policía incautó cajas de preservativos, un dispositivo Posnet para cobros con tarjeta, una libreta con anotaciones de los servicios y los teléfonos celulares de las implicadas, que fueron abiertos y periciados en busca de datos sobre la regente.
La búsqueda de “La Tigresa”
Aunque el lugar fue clausurado y las mujeres puestas a resguardo, la investigación continúa centrada en identificar y detener a la mujer señalada como la jefa de la red, apodada “Tigresa”. La propietaria de la vivienda se presentó en el lugar y aportó el contrato de alquiler realizado a través de una inmobiliaria, lo que brindaría nuevas pistas sobre la identidad real de la sospechosa.
El caso quedó caratulado como “Promoción y Facilitación de la Prostitución de Mayores y Explotación Económica”.
