Es consciente que es un personaje “atípico” en el mundo del fútbol, jugó en clubes importantes, hizo goles que son recordados, pero dejó todo eso atrás y hoy apuesta por “tender la mano a los que lo necesitan”. Mauro Amato coordina en el Instituto de Menores Francisco Legarra de La Plata, el taller “Fútbol y Valores”. Todas las semanas es guía de un grupo de chicos de entre 15 y 20 años que por medio del fútbol como faro apuesta a dejar atrás la marginalidad.
Días atrás estuvo en Bernal junto a estudiantes del ISFDyT N° 24 que se están formando para ser profesores: “fue un encuentro hermoso, con un auditorio colmado, con un ida y vuelta interesante con los chicos/as”; precisó el exjugador de Estudiantes de La Plata, Huracán Corrientes, Sarmiento de Junín, Aucas de Ecuador, Atlético Tucumán e Instituto entre otros.
Dos veces por semana se pone los cortos, se calza los botines como en sus épocas de profesional y el verde césped lo recibe para acompañar a chicos que están purgando penas y buscando nuevas oportunidades en el Instituto Legarra de Abasto: “desde el deporte bajamos la línea de los valores, la transformación de las personas; formando desde mi lugar como director técnico, pero apostando a lo lúdico del juego de la pelota; respetando reglas. Hace dos años que estamos trabajando; el contacto con los pibes es lo esencial, conectar con los sentimientos de corazón a corazón, escuchando que les pasa a ellos y lo que podemos generar desde la misma charla”.


La baja en la edad de imputabilidad
Como formador se expresó acerca de la ley que propicia la baja en la edad y penas para los menores: “lo veo muy mal ese tema, le quitan la adolescencia a los pibes, el castigo no es el camino; lejos está de ser una solución. Las salidas son abrir escuelas, centros de deportes, donde yo trabajo van a abrir nuevos espacios para albergar más menores y me duele esa situación, se debe formar, educar; estar cerca de las infancias para abordar ese problema”.
Las Madres de Plaza de Mayo
En la provincia gobernada por el general Antonio Bussi (uno de los jerarcas de la última dictadura) , allá por los 90 jugaba en Atlético Tucumán y se animaba a festejar sus goles reivindicando la lucha de Madres de Plaza de Mayo o el reclamo de justicia por la muerte del reportero gráfico José Luis Cabezas: “lo de las Madres fue un acto de rebeldía para mi Mauro interno, a partir de conocer el libro Nunca Más que me marcó en mi vida; quería expresarme, quería crear conciencia y mostrarle a la sociedad tucumana en ese momento que no se olvidaran los crímenes. En ese momento me llenó de orgullo sinceramente…”.
Mientras saluda a los estudiantes que disfrutaron de la charla en Bernal, recoge la remera de las Madres y transmite en todo momento su preocupación por “sus alumnos”; los participantes del taller “Fútbol y Valores”: “la educación transforma, modifica, ser docente es entender las maneras de decir las cosas, como transmitir el conocimiento, desde mi lugar comparto valores, los cuento desde mi verdad, mi lugar, no diga que sea la verdad total, pero lo manifiesto desde el amor, como primer elemento para iniciar toda experiencia de transmisión de saberes; el amor es lo más importante, por sobre todo”.
Dice el escritor uruguayo, Eduardo Galeano en sus inmortales obras: “cada persona brilla con luz propia entre todos los demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos colores. Hay gente de fuego sereno que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas”; por ahí anda Mauro, con su mochila llena de pelotas de fútbol y libros; intentando encender esas llamas que cada pibe tiene dentro; buscando dar oportunidades, donde el deporte es un medio para transformar realidades.


