El Vaticano decidió revocar el nihil obstat —la autorización necesaria para avanzar— en la causa de canonización de Jorge Novak, el primer obispo de Quilmes y una figura clave en la historia pastoral del distrito.
La medida fue comunicada por el Obispado de Quilmes junto a la Sociedad del Verbo Divino, entidades impulsoras del proceso.
La decisión fue confirmada por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para la Causa de los Santos, quien explicó que, tras analizar la documentación enviada, se detectó “un posible procedimiento canónico no efectuado” por parte de Novak en relación con la conducta de un sacerdote de la diócesis.

No obstante, el propio Semeraro aclaró que la resolución se tomó “sin expresar ningún juicio moral sobre la vida, virtudes y acción pastoral” del ex obispo, marcando que la observación es de carácter técnico dentro del derecho canónico.
La revocación del nihil obstat implica que la causa no puede continuar su curso hacia la beatificación o canonización, aunque no invalida el reconocimiento previo: Novak mantiene el título de “Siervo de Dios”, la primera etapa en el camino hacia los altares.
En el comunicado oficial, tanto el Obispado como la congregación religiosa manifestaron su pesar por la decisión, al tiempo que destacaron la figura del ex obispo y su legado en la comunidad quilmeña.
“Difundimos con dolor esta comunicación, confiados en que Dios, en su inmensa bondad, le conceda gozar de la vida eterna”, expresaron, aunque señalaron que, por el momento, no podrá ser proclamado oficialmente como beato o santo.
Jorge Novak fue el primer obispo de la diócesis y es recordado por su fuerte compromiso social, especialmente durante los años más complejos del país. Su figura había impulsado una causa de canonización iniciada en 2017, que ahora queda en suspenso por esta resolución del Vaticano.
