Un estudio con casi 2.500 estudiantes de entre 16 y 19 años expone una generación que valora la democracia pero no cree en ella como herramienta de cambio.
Los números son contundentes y el diagnóstico, incómodo. Siete de cada diez jóvenes argentinos de entre 16 y 19 años tienen escaso o nulo interés en la política. No es novedad que los pibes miran para otro lado, pero una nueva encuesta del Observatorio Pulsar. UBA junto a la Asociación Conciencia, realizada en marzo de 2026 con 2.494 estudiantes secundarios, le pone cifras concretas a algo que muchos intuían y pocos querían admitir.
El dato más llamativo no es el desinterés, sino la contradicción que lo acompaña: estos mismos jóvenes valoran la democracia como sistema, pero confían muy poco en su capacidad real de transformar algo.

En otras palabras: creen en la democracia como concepto, pero no como palanca de cambio. Una convivencia tensa entre el valor y la desconfianza que los investigadores definen como una relación de «baja intensidad» con la política.
Más del 40% directamente no fue a votar, aunque tenía la posibilidad de hacerlo. En un país con voto optativo desde los 16 años, esa cifra merece atención.
El estudio del Pulsar.UBA y Conciencia no hace referencia explícita al fenómeno Milei ni al ascenso de la libertad como consigna política entre los más jóvenes. Pero el contexto importa: esta encuesta se realizó en marzo de 2026, con más de dos años de gestión libertaria instalada y un clima cultural donde la antipolítica es, paradójicamente, una posición política muy activa.
El desapego que mide el informe convive con una generación que sí se moviliza en redes, sí opina y sí consume contenido político —aunque no lo llame así.
Con elecciones locales, provinciales y presidenciales en 2027, la pregunta es qué hace el sistema político con esta señal. Si el 40% de los jóvenes habilitados no vota y el 32% quiere emigrar, la renovación generacional de la política argentina enfrenta un problema de base que ningún acto partidario ni campaña de redes resuelve solo.
