El Partido Justicialista de Quilmes organizó en el Colegio de Abogados de Quilmes un panel debate a días de cumplirse un nuevo año del golpe de Estado que derrocó a Juan Domingo Perón el 16 de septiembre de 1955 y que costó la vida a muchos argentinos.
Expusieron en la jornada Hugo Crexell, cineasta y responsable de Ensenada 55; Paula Tagliabue, socióloga e investigadora de la UNAJ de Florencio Varela y productora del documental; Mariano Suarez, bisnieto de Armando Bucich, intendente de Quilmes depuesto en 1955; Romina Cuevas, investigadora de la UNQ y Domingo Rodríguez Basalo, autor de Argentina Golpeada.

Previo al análisis histórico expuso Hugo Crexell que se refirió a los hechos poco conocidos en Ensenada: “no hay historia privada sin historia colectiva. Así, con el tiempo, Ensenada ‘55 tomó forma como un relato coral para dar cuenta de uno de los episodios acallados por la historia oficial: la resistencia política y armada de varios militares y civiles en defensa del gobierno constitucional de Perón”.
“En Ensenada todavía es una herida abierta. Porque está silenciado, nadie se ocupó del tema; los libros y los historiadores nunca lo investigaron del todo. Ahí nos pareció bueno empezar a hacer la investigación en el territorio. Y nos encontramos con el Flaco Ortiz, que iba a ser protagonista de la película, que venía investigando hacía años. Ahí encontramos el hilo dramático. Éramos dos hijos: uno era el hijo del que tiró la bomba, y el otro el hijo del bombardeado que había perdido su vida salvándolo a él”.
La película se basa en material de archivo, y varias entrevistas con personas que investigaron estos sucesos o que supieron de ellos a través de familiares (entre ellos, la madre del director y viuda del piloto), así como algunas animaciones a partir de fotos históricas cuando no había archivo fílmico. Sin embargo, uno de los aspectos más valiosos de Ensenada’55 es ese contrapunto entre el hijo de uno de los pilotos que bombardearon Ensenada y el hijo de una víctima de esos bombardeos. Juntos, van desandando los hechos que le dieron forma al golpe de 1955, intercambiando informaciones, cotejando fuentes y recorriendo escenarios como una dupla amistosa de detectives. Y eso a pesar de que hay una pregunta incómoda instalada entre ellos que recorre toda la película. Luego expusieron desde el enfoque local como del revisionismo (Rodriguez Basalo) para luego abrir un espacio de debate con los asistentes a la sede de Alvear 414.