El fallecimiento del exmédico de la Policía Bonaerense, Jorge Antonio Bergés, condenado por múltiples crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura cívico-militar, generó una fuerte reacción de las organizaciones de derechos humanos. El Colectivo Quilmes Memoria emitió un duro comunicado en el que repudió la figura del represor y lamentó que haya muerto sin revelar el destino de los nietos apropiados que aún son buscados.
Bergés, quien fuera una pieza clave en el engranaje represivo de la provincia, falleció cumpliendo sus condenas en su domicilio, un hecho que el colectivo remarcó con indignación: “Mueren en sus casas… estos miserables no merecen ni una mención, excepto para dejar en claro que son responsables”.

El “médico de los partos clandestinos”
La figura de Bergés está ligada a los capítulos más oscuros de la historia de Quilmes. Como médico policial, fue responsable de supervisar sesiones de tortura y coordinar partos en cautiverio. El comunicado del colectivo detalla su prontuario:
- Crímenes: Torturador, violador de mujeres en gestación y parturientas, y apropiador de bebés.
- Vínculo local: El Colectivo recordó que Bergés “vivió y habitó Quilmes, las mismas calles en las que perpetró sus crímenes”.
- Condenas: Fue sentenciado en múltiples causas por genocidio, apropiación de menores y delitos sexuales.
La búsqueda de Rosita y el silencio final
Uno de los puntos más dolorosos del comunicado refiere a la desaparición de la verdad. “Muere llevándose la verdad sobre los niños y niñas apropiados”, sostiene el texto, mencionando específicamente el caso de Silvia Isabella Valenzi.
Valenzi dio a luz a su hija, Rosita, en el Hospital de Quilmes el 2 de abril de 1977. La niña fue robada por Bergés y su grupo de tareas, y hasta el día de hoy su identidad y paradero siguen siendo una incógnita.
“No descansará en paz”
El comunicado cierra con una reafirmación del compromiso por la memoria y la búsqueda de los 30.000 desaparecidos. El Colectivo Quilmes Memoria utilizó versos de Mario Benedetti (“el crápula se ha muerto, se acabó el alma negra”) para ilustrar el fin de la vida del represor, asegurando que, a pesar de su muerte biológica, la exigencia de justicia permanece intacta.
“Nosotros seguimos buscando, recuperando y celebrando la potencia del ejercicio de la Memoria. Bergés no descansará nunca en paz”, concluye el texto.
