Teresa Laborde Calvo, nació en cautiverio, con su madre secuestrada en un centro clandestino de detención, tal contó su mamá Adriana en el juicio a las juntas, dio a luz en condiciones infrahumanas; en un testimonio histórico para los argentinos. Por estas horas al tomar conocimiento de la muerte de Jorge Bergés, escribió: “murió el ‘obstetra del mal’ sin decirnos dónde están los bebés que se robó”, afirmó. Condenado, la noticia generó sensaciones encontradas en los sobrevivientes e hijos de desaparecidos; el dolor por la información que se llevó como todos los genocidas condenados por los delitos de lesa humanidad, responsables del terrorismo de Estado.
Médico de la policía bonaerense durante la última dictadura y parte de la democracia, Bergés “atendía” los partos en los centros clandestinos que funcionaban en lo que se conoció como el Circuito Camps. Fue un eslabón clave en el sistema de apropiación de bebés durante aquellos años. “Ojalá se pudra en los anales de la historia como la escoria humana que fue”; narra la crónica de Página 12 en el relato de Teresa Laborde Calvo.
Bergés gozaba hacía tiempo de prisión domiciliaria en su casa de Madres de Plaza de Mayo (ex Magallanes); todos los años los organismos de derechos humanos llevaron adelante una jornada de señalización para mantener viva la memoria. El lunes, llegó la noticia al Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de que había fallecido en el Sanatorio Urquiza.

Adriana Calvo, primera sobreviviente en testificar en el Juicio a las Juntas, relató cómo dio a luz a su hija Teresa en un coche que se trasladaba desde la Comisaría 5ª de La Plata hasta el Pozo de Banfield. En el campo de concentración de Lomas de Zamora, Bergés hizo su aparición en escena: de un solo puñetazo le arrancó la placenta y le ordenó que baldeara el lugar. Solo después de limpiar, él y los otros represores le permitieron tomar a su bebita en brazos.
Bergés tuvo una clínica en Quilmes. En plena era de impunidad, los organismos de derechos humanos impulsaron un juicio ético contra el médico represor. En 1996, la Organización Revolucionaria del Pueblo (ERP) atentó contra Bergés. Recién en marzo de 1997, la Bonaerense lo consideró “prescindible”.

Bergés cosechó condenas desde los años ‘80: lo sentenciaron a seis años de prisión en la llamada Causa 44. También fue condenado por las apropiaciones de Carmen Gallo Sanz y Pedro Nadal García. En marzo del año pasado, recibió la pena de prisión perpetua en el juicio de las brigadas de Lanús, Quilmes y Banfield. Al momento de su muerte, estaba siendo juzgado por el secuestro y los tormentos que padeció Jorge Julio López en la Comisaría 5ª de La Plata.
Mientras su familia pudo despedirlo, miles de familias continúan sin saber qué ocurrió con sus seres queridos desaparecidos ni dónde están los niños y niñas apropiados durante la dictadura.
