Al cumplirse este 11 de mayo un nuevo aniversario del asesinato del presbítero Carlos Mugica, el Equipo de Sacerdotes de Barrios Populares y Villas de la Argentina difundió un mensaje en el que reivindicó su legado pastoral junto a los más pobres y renovó el compromiso de la Iglesia en las barriadas populares del país.
En el texto, fechado el 8 de mayo, día de la Virgen de Luján, los curas villeros expresaron la “felicidad” que les produce compartir la vida cotidiana con sus vecinos y aseguraron que en los barrios populares aprenden permanentemente del pueblo.
Los sacerdotes recordaron, además, que el padre Mugica y sus compañeros formaron parte de esa “Iglesia pobre para los pobres” de la que surgió el papa Francisco, a quien señalaron como quien supo “encarnar y hacer trascender al mundo” esa experiencia eclesial nacida en las villas.

“El diferencial más grande es la conformación del equipo de curas de las villas, del cual Mugica fue parte”, afirmaron. En ese sentido, destacaron la continuidad de una misión pastoral que, desde hace 57 años, acompaña la vida de las comunidades más vulnerables.
Villas, obras de esperanza
“Vivimos junto a los más pobres como su familia y sostenemos el trabajo pastoral por dignidad, respondiendo a los diferentes desafíos que planteó la historia”, expresaron. También subrayaron que las obras impulsadas por la Iglesia en las villas constituyen actualmente “obras de esperanza” que siguen sosteniendo la vida barrial.
El comunicado destacó, asimismo, el crecimiento del trabajo pastoral en distintos puntos del país y sostuvo que los sacerdotes desarrollan su misión “donde más duele nuestra Patria”, promoviendo la vida comunitaria y la integración social.
Sobre la figura del padre Mugica, los curas villeros afirmaron que “fue un patriota hasta el extremo de dar la vida por los descartados de la sociedad” y retomaron una expresión utilizada durante el cincuentenario de su asesinato: “Mugica vive en el corazón de su pueblo”.
En otro tramo del mensaje, advirtieron sobre la situación social en los barrios populares y consideraron “muy positivas” las intervenciones estatales vinculadas con obras públicas de urbanización. En ese marco, lamentaron la paralización de trabajos de cloacas, salitas y escuelas.
“Sabemos que cuando se corre el Estado, crece el narcotráfico”, alertaron los sacerdotes, quienes sintetizaron su preocupación con una frase contundente: “Las villas se integran o se entregan”.
Finalmente, frente a los desafíos actuales, el equipo sacerdotal reafirmó su decisión de permanecer “ahora más que nunca junto al pueblo” y apeló al compromiso conjunto del Estado y de toda la sociedad para no abandonar a los sectores más pobres.
El mensaje concluye con una invocación a Nuestra Señora de Luján: “Que la Virgen de Luján nos cubra con su manto”.
