Una organización narcocriminal que operaba entre la Ciudad de Buenos Aires y distintos puntos del Conurbano bonaerense fue desarticulada tras una serie de allanamientos realizados por la Policía Federal Argentina, entre ellos procedimientos desarrollados en Quilmes. La investigación permitió secuestrar 77 kilos de clorhidrato de cocaína, casi cinco kilos de marihuana, desmantelar una cocina clandestina de droga y detener a siete personas acusadas de integrar la banda.
Los operativos fueron ordenados por la Justicia federal y se llevaron adelante en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y las localidades bonaerenses de Quilmes, Avellaneda, Moreno y La Reja.
La causa se inició en mayo de 2024, luego de que efectivos de la Policía de la Ciudad interceptaran en Villa Crespo a una mujer que transportaba dos kilos de cocaína. El análisis posterior de los teléfonos celulares secuestrados permitió avanzar sobre el funcionamiento de la organización.
La pesquisa quedó a cargo de la División Operaciones Área Metropolitana Oeste de la Superintendencia de Investigaciones Contra el Narcotráfico de la Policía Federal.
Con el avance de la investigación, los detectives lograron reconstruir el funcionamiento de la banda e identificar a 16 sospechosos que cumplían distintos roles, entre ellos proveedores, distribuidores, vendedores minoristas y personas encargadas de realizar entregas bajo la modalidad “pasamanos”.

Durante los meses siguientes se realizaron seguimientos, tareas de inteligencia y análisis de comunicaciones. En paralelo, dos integrantes de la organización fueron detenidos durante el avance de la causa, uno de ellos mientras transportaba otros dos kilos de cocaína en un vehículo.
Según la investigación, parte de la organización operaba desde un local de comida peruana ubicado sobre avenida Córdoba, en Palermo, donde se concretaban maniobras de venta de droga al menudeo.
Además, los investigadores detectaron puntos de comercialización en Flores y Floresta, incluso en inmediaciones del Hospital Álvarez.
Uno de los sectores principales de la organización estaba vinculado a una pareja radicada en el Barrio Rodrigo Bueno, señalada como responsable de coordinar la distribución de estupefacientes y abastecer distintos puntos de venta.
La pesquisa también permitió identificar a una mujer domiciliada en Avellaneda acusada de proveer droga para la organización.
En paralelo, los investigadores detectaron movimientos financieros vinculados al narcotráfico en una financiera ubicada en Nueva Pompeya, donde presuntamente se cambiaba dinero obtenido de la venta de estupefacientes.
Entre los investigados aparece además un hombre apodado “Cuchi”, previamente vinculado a causas por narcotráfico y actualmente relacionado con la actividad nocturna y la organización de eventos musicales.
Con las pruebas reunidas, el juez federal Julián Ercolini ordenó 20 allanamientos simultáneos.
Durante los procedimientos, los efectivos encontraron una cocina de cocaína dentro del Barrio Rodrigo Bueno, donde una persona fue sorprendida mientras elaboraba y compactaba panes de droga.
En el lugar hallaron moldes y sellos utilizados para marcar los ladrillos de cocaína con figuras de delfines, caballos, pistolas y coronas, distintivos utilizados por la organización para identificar la droga producida.
Además de la cocaína y la marihuana, se secuestraron máquinas compactadoras, teléfonos celulares, dinero en efectivo y documentación de interés para la causa.
Los siete detenidos quedaron acusados por infracción a la Ley de Drogas y permanecen a disposición de la Justicia federal.
