En el marco de las celebraciones oficiales por el 216º aniversario de la Revolución de Mayo, el obispo de la Diócesis de Quilmes, Monseñor Carlos Tissera, encabezó ayer el tradicional Tedeum en la Iglesia Catedral de la calle Rivadavia. Ante un templo colmado por fieles, representantes de instituciones civiles y autoridades locales, el prelado pronunció una homilía de fuerte contenido social, centrada en la fraternidad, la justicia y la necesidad de reconstruir el bien común frente a la crisis que atraviesa el país.
Durante la invocación religiosa de acción de gracias, Tissera remarcó el valor histórico de la gesta de 1810 y aseguró que “Dios pasa por la historia de nuestra Nación”, invitando a la comunidad a mirarse en el espejo de los hombres y mujeres que forjaron el primer gobierno patrio.


Críticas a las dirigencias y el regreso a las raíces de la Patria
Tomando como eje el pasaje evangélico del encuentro de Jesús con Zaqueo, el obispo quilmeño reflexionó sobre la urgencia de “bajarse de las autosuficiencias” y de los privilegios sectoriales para recuperar una verdadera sensibilidad hacia los más postergados. En ese sentido, lanzó un mensaje directo hacia los sectores de poder:
“Cuando ciertas dirigencias traicionan los sueños y proyectos de los pueblos, qué bien nos hace ir a las raíces de la Patria y dejarnos enardecer el corazón recordando las vidas de mujeres y hombres valientes y generosos”.
Para enriquecer este postulado, el prelado rescató el legado de su antecesor y primer obispo de Quilmes, el recordado Padre Obispo Jorge Novak, quien en el año 2000 había propuesto la figura del General José de San Martín como el máximo ejemplo de servicio humilde, despojo material y compromiso inclaudicable con la soberanía y los vulnerables.
Citas a Bergoglio y el pedido de “rehabilitar la política”
En otro de los tramos más significativos de su discurso, Tissera trajo al presente las palabras pronunciadas por el entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio (hoy Papa Francisco) durante el histórico Tedeum de 2002, en plena ebullición de la crisis social y económica argentina. Evocando aquel llamado a abandonar las prebendas y perseverar en la justicia, el obispo local reforzó los conceptos de la encíclica papal Fratelli Tutti: “Nadie se salva solo. Todos estamos en la misma barca”.
Bajo esta línea de pensamiento, instó a los presentes a “rehabilitar la política” entendiéndola no como una disputa de poder sectorial, sino como una herramienta noble y fundamental al servicio de la fraternidad social.
El desafío ético ante la Inteligencia Artificial
Adaptando el mensaje de la Iglesia a los tiempos actuales de transformación tecnológica, Monseñor Tissera hizo mención al reciente documento emitido por el Vaticano, impulsado bajo los criterios éticos de la encíclica de León XIII, enfocado en la inteligencia artificial y la dignidad humana. El obispo advirtió que el gran desafío de la época contemporánea en las comunidades del conurbano será “custodiar y hacer florecer la magnífica humanidad que nos ha sido dada como don” frente al avance de los algoritmos y la despersonalización de los vínculos. La celebración litúrgica concluyó con una oración comunitaria dirigida a la Virgen Inmaculada, patrona de la Diócesis de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela.
