Miles de personas llegaron durante toda la jornada de ayer y el último adiós finalizo a las 4 horas de hoy en el Polideportivo Municipal José María Gatica de Villa Domínico, en una ceremonia que se transformó en una de las manifestaciones populares más multitudinarias de los últimos años.
Desde las primeras horas del día, largas filas se extendieron por varias cuadras en los alrededores del predio, donde fanáticos de distintas generaciones esperaron durante horas para pasar frente al féretro del histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, fallecido este viernes a los 77 años.
La convocatoria superó todas las previsiones iniciales. Según datos difundidos por la organización a través de los altoparlantes instalados en el lugar, la cantidad de asistentes podría acercarse al millón de personas. Además, se estimó un ingreso cercano a las 15.000 personas por hora, una cifra que obligó a extender el operativo previsto para la despedida.



Ante la magnitud de la concurrencia, desde el entorno del músico confirmaron que el velatorio permanecería abierto hasta que pudieran ingresar todas las personas que aguardaban en las filas para darle el último adiós, lo que ceso a las 4 de h
La escena se repitió durante todo el domingo. Familias enteras, grupos de amigos, seguidores históricos y jóvenes que crecieron escuchando su música avanzaron lentamente por el predio para rendir homenaje a una de las figuras más influyentes del rock argentino.
A medida que se acercaban al féretro, muchos aplaudían, otros lloraban, algunos entonaban canciones y otros dejaban flores, camisetas, banderas y distintos recuerdos vinculados a la trayectoria del artista.
La cantidad de objetos depositados junto al lugar donde descansaban los restos del músico fue tal que desde la organización solicitaron a los asistentes que, en la medida de lo posible, evitaran dejar más elementos debido a la falta de espacio disponible.
En un mensaje difundido durante la jornada, la familia de Solari agradeció las muestras de afecto recibidas y pidió que la despedida continuara desarrollándose en paz. También transmitió tranquilidad a quienes aún aguardaban para ingresar, al asegurar que todos tendrían la posibilidad de despedirse.
“La fila avanza. La gente llega a verlo. Aplaude, llora, le habla, le canta, le tira flores, camisetas, banderas. La despedida del Indio es una rara mezcla de desgarro y agradecimiento eterno”, expresaron desde el entorno del músico.
La movilización generó además un importante despliegue de seguridad, salud y asistencia en los alrededores del polideportivo, con el objetivo de garantizar el orden y acompañar el constante flujo de personas que llegaban a Villa Domínico.
La dimensión de la despedida volvió a reflejar el fenómeno social y cultural construido alrededor de la figura del Indio Solari a lo largo de más de cinco décadas de carrera artística. Sus canciones acompañaron a varias generaciones y dieron origen a una de las comunidades de seguidores más numerosas de la música argentina.
