La Diócesis de Quilmes conmemoró el 25º aniversario del fallecimiento de su primer obispo, el Siervo de Dios Jorge Novak, con una misa presidida por el obispo diocesano, Carlos Tissera, junto a obispos, sacerdotes, diáconos y fieles.
Durante la celebración, Tissera destacó el legado pastoral de Novak y lo definió como “una viva expresión de una Iglesia samaritana”, al recordar su compromiso con los más vulnerables, la creación de Cáritas Diocesana y el acompañamiento a los familiares de desaparecidos durante la última dictadura.


Bajo el lema “Jorge Novak, sembrador del Espíritu Sinodal”, la ceremonia contó con la presencia de autoridades civiles y religiosas, entre ellas los intendentes de Quilmes y Florencio Varela, Eva Mieri y Andrés Watson. Al finalizar la misa, los obispos rezaron junto a la tumba de Novak y pidieron que su ejemplo ilumine el camino del Tercer Sínodo Diocesano.
