La ciudad de Quilmes se tiñó por completo de celeste y blanco ayer por la noche. Miles de vecinos ganaron las calles del distrito para festejar la clasificación de la Selección Argentina a la gran final del Mundial 2026, tras derrotar a Inglaterra por 2 a 1 en un partido memorable y cargado de mística.
Con este triunfo, el conjunto dirigido por Lionel Scaloni se metió en la definición del torneo, donde se medirá cara a cara contra España el próximo domingo en busca de una nueva estrella.

Los epicentros de una marea celeste y blanca
El desahogo y la alegría popular se hicieron sentir con fuerza en los puntos neurálgicos de las distintas localidades del partido:
- Plaza Conesa (Quilmes Centro): Fue el gran foco de concentración. Allí, la enseña patria flameó con orgullo en cada esquina bajo el emotivo y clásico cántico de “Por los pibes de Malvinas”, dándole un marco sumamente conmovedor al festejo.
- Bernal Oeste y Centro: La tradicional avenida 9 de Julio se convirtió en un corredor peatonal improvisado donde las familias se abrazaron y cantaron al ritmo de bombos y redoblantes.
- San Francisco Solano: La avenida 844 lució colmada por una ruidosa caravana de autos, motos y vecinos que tiñeron la principal arteria comercial solanense con los colores nacionales.
- La Ribera: El sector costero también vibró con bocinazos y banderas que acompañaron la caída de la noche en un clima de fiesta total.
El camino a la final: Épica, sufrimiento y desahogo
El desarrollo del encuentro ante el conjunto inglés no apto para cardíacos potenció el festejo posterior. El partido comenzó cuesta arriba para la “Albiceleste”, que se vio en desventaja tempranamente tras un gol inglés. Sin embargo, la reacción del equipo nacional no se hizo esperar: con temple, fútbol y corazón, Argentina dio vuelta el marcador para sellar el 2 a 1 definitivo.
Este desahogo popular se suma al vivido el pasado domingo 13 de julio, cuando los quilmeños ya habían copado las calles tras vencer por 3 a 1 a Suiza en los cuartos de final, consolidando una semana inolvidable de comunión y fervor mundialista.



