Con la participación de sus mentores, Hugo Crexell y Paula Tagliabue, se proyectó ayer en el Colegio de Abogados de Quilmes “Ensenada 55”; la historia no narrada por la historia oficial sobre las víctimas de los bombardeos que derrocaron al gobierno democrático de Juan Domingo Perón. La película reconstruye una historia silenciada, sobre un bombardeo a la Escuela Naval de Río Santiago, para detener el golpe de Estado de 1955. Ensenada se convierte en un campo de batalla y Crexell reconstruye el relato de aquellos días a partir de lo que le contó su padre, que lideró el bombardeo, en defensa de Perón, la valiente actitud en defensa del presidente electo.
La presentación estuvo a cargo del doctor Domingo Rodriguez Basalo y estuvieron autoridades del Partido Justicialista de Quilmes como la intendente interina, Eva Mieri. Ante un auditorio colmado se abrió un espacio de memoria y debate. “La primera vez que escuché sobre las bombas fue en la mesa familiar de los domingos. Mi padre, un capitán de fragata, me contó cómo lanzó bombas sobre la Escuela Naval en Ensenada en 1955, bajo las órdenes de Perón. Decidí investigar el mito del “golpe incruento” en 2018, desenterrando testimonios y archivos que revelaban una guerra civil oculta. Mi búsqueda de la verdad fue también un proceso de reconciliación con la memoria de mi padre y el legado. de aquellos días”, explicó Crexell.
El documental muestra relatos de la madre del director, de familiares como testimonios directos de familiares de las victimas del bombardeo a Ensenada, fallecidos que la historia oficial decidió omitir durante décadas. La película de Crexell reúne los testimonios de Rodolfo, el hijo del Cholo Ortiz, Marta Susana Lucero, Guillermo Povalej, Emiliano Segovia, Gogo Morete, Raúl Corzo, Rita Vitali, Domingo Marrafini, Filomena Bologna, Jorge Demarco, Mónica Demarco y Claudio Tagliabue.
La historia que no nos contaron
El 16 de septiembre de 1955, mientras el almirante Isaac Rojas encabezaba el levantamiento en la Base Naval Río Santiago para avanzar sobre La Plata, la resistencia de civiles, trabajadores y fuerzas leales al gobierno convirtió las calles de Ensenada en un campo de batalla. Entre 40 y 60 aviones sobrevolaron la zona y arrojaron bombas sobre la isla y los alrededores.
Una de ellas destruyó una manzana completa del barrio Campamento y mató a Rodolfo “Cholo” Ortiz, obrero ferroviario y militante peronista. Su casa –reconstruida en chapa– es hoy un pequeño sitio de memoria, frente a un extenso mural que recuerda aquel ataque.
Tres días después, y ya con Perón redactando su carta de renuncia, una nueva amenaza de bombardeo sobre la destilería obligó a otro éxodo de familias hacia La Plata. Hoteles, estaciones de tren y clubes recibieron a los evacuados de Ensenada en medio de la lluvia y el temor. Sin embargo, este episodio, considerado por historiadores como un acto de terrorismo de Estado contra población civil, quedó fuera de la agenda de los aniversarios de derechos humanos y apenas circuló en relatos orales o en páginas locales.
“Ensenada 55” es una cita obligada con la historia para entender lo que nos ocultaron durante décadas sobre lo que nos narró la voz de los mensajes hegemónicos y tal como decía Rodolfo Walsh: “los sectores concentrados del campo y las finanzas utilizaban el partido militar para deprimir los salarios y desarticular las conquistas obreras logradas previamente”; escenario que es citado por los entrevistados en la obra de Crexell y que es una