En el marco de una jornada cargada de emoción y significado espiritual para la comunidad católica local, el Obispo de Quilmes, Carlos José Tissera, mantuvo ayer una audiencia privada con el Papa León XIV, en la que pudo compartir la realidad pastoral de la diócesis y recibir la bendición del Pontífice para todo el pueblo quilmeño.
Tras el encuentro, que se extendió durante 35 minutos, Tissera saludó a toda la Diócesis de Quilmes y transmitió públicamente la bendición papal, destacando la cercanía y el conocimiento que el Santo Padre demostró tener sobre la realidad local. “Audiencia de 35 minutos. Hemos hablado de la Iglesia de Quilmes, él ubica el lugar y se alegra por la celebración de los 50 años de la Diócesis local, y de nuestro tercer sínodo diocesano”, expresó el obispo en sus redes sociales.

La reunión se dio en un momento clave para la diócesis, que se prepara para conmemorar medio siglo de vida institucional y atraviesa el proceso de su tercer sínodo diocesano, un espacio de reflexión y participación que busca fortalecer el camino pastoral de la Iglesia local. En ese sentido, Tissera valoró especialmente que el Papa León XIV estuviera al tanto de estos acontecimientos y manifestara su alegría por el trabajo que se viene desarrollando en Quilmes.
Durante la audiencia, el obispo también tuvo la oportunidad de transmitir al Pontífice un panorama de la situación actual que atraviesa la comunidad. “Pude compartir lo que es la realidad del momento actual y reza por todos nosotros”, señaló, remarcando el acompañamiento espiritual del Papa hacia el pueblo de la diócesis.
Cabe destacar que no se trató del primer encuentro de Carlos José Tissera con un Sumo Pontífice en el Vaticano. El obispo de Quilmes ya había mantenido audiencias en otras oportunidades con el Papa Francisco, con quien compartió distintos momentos de diálogo pastoral y reflexión sobre la realidad de la Iglesia argentina y latinoamericana. Esa experiencia previa le permitió ahora volver a representar a la diócesis, esta vez ante el Papa León XIV, reafirmando la continuidad del vínculo de la Iglesia de Quilmes con la Santa Sede y su inserción en la vida de la Iglesia universal.
