La ONG Caballos de Quilmes confirmó en las últimas horas el fallecimiento de Durazno, el equino que había sido rescatado tras sufrir un cuadro de maltrato extremo. A pesar de la atención médica intensiva y las cadenas de oración de la comunidad, el animal no logró superar las gravísimas lesiones que presentaba al momento de su hallazgo.
“Hicimos todo lo humanamente posible, pero su cuerpo no resistió”, expresaron desde la organización, cuyo equipo médico trabajó sin descanso desde su ingreso al hospital de campaña.

Un cuadro clínico irreversible
Durazno había sido encontrado días atrás en un zanjón en la zona de La Plata, en un operativo conjunto con la Policía Rural. Su estado era crítico y las pruebas diagnósticas revelaron una “crueldad sin límites”:
- Fractura de columna: Tenía una fractura en la última vértebra lumbar que comprimía su médula espinal, impidiéndole mantenerse en pie.
- Ataque con arma de fuego: Las radiografías mostraron múltiples perdigones de escopeta incrustados en su cuerpo, evidencia de que había sido utilizado como “blanco” de disparos.
- Secuelas del abandono: El agotamiento extremo tras pasar días atrapado en el barro terminó de complicar un cuadro neurológico que ya era severo.
El reclamo de justicia
La muerte de Durazno reaviva el debate sobre la necesidad de penas más duras para quienes cometen actos de maltrato animal. Desde diversos sectores de la sociedad civil y organizaciones proteccionistas, se exige que la justicia de La Plata avance en la identificación de los responsables de los disparos y del abandono del animal.
“Durazno ya no sufre, pero su historia debe servir para que no haya más víctimas de la tracción a sangre y la violencia gratuita”, señalaron allegados a la ONG.
