En una resolución que describe un escenario de crueldad y abandono extremo, el Juzgado de Garantías Nº 4 de Berazategui, a cargo del doctor Francisco Arturo Martínez Garmendia, dictó ayer la prisión preventiva para Carolina González Albarracín. La mujer está acusada la muerte de su hija de apenas ocho años de edad.
La medida, solicitada por la fiscal Gabriela Mateos, ratifica la imputación por “Homicidio agravado por el vínculo”. El juez consideró que existen pruebas suficientes para sostener que la madre dejó morir a la menor al omitir deliberadamente buscar asistencia médica para una herida de gravedad.

Una agonía oculta bajo un gorro de lana
El fallecimiento de la pequeña se produjo el pasado 17 de marzo en una vivienda de la calle 121 al 900. Sin embargo, la investigación judicial reveló que el calvario de la niña comenzó mucho antes, aproximadamente a mediados de febrero.
Según el fallo judicial, la menor presentaba una lesión contusa de gran magnitud (9×7 cm) en el cuero cabelludo. Durante más de 30 días, González Albarracín no solo no la llevó a un hospital, sino que realizó maniobras para ocultar el estado de su hija:
- Miasis y abandono: La autopsia confirmó que la herida desarrolló un proceso de miasis (presencia de larvas/gusanos) y una infección severa que provocó un olor nauseabundo percibido por los vecinos.
- El engaño del gorro: Varios testigos declararon que, a pesar de las altas temperaturas del verano, la madre obligaba a la niña a usar un gorro de lana para tapar la herida infectada y evitar que se vieran los moscardones que la rodeaban. Asimismo se supo que La orientadora social de la Escuela Primaria Nº 1 declaró que la madre justificaba las ausencias de Leila diciendo que se había golpeado con una hamaca y que ya estaba siendo atendida, impidiendo cualquier contacto de las autoridades escolares con la niña.
“Comisión por omisión”: El argumento del Juez
El Juez Martínez Garmendia fundamentó su decisión en la figura legal de la comisión por omisión. Sostuvo que González Albarracín, en su rol de madre y garante de la vida de su hija, se mantuvo “inerte” ante el evidente deterioro físico de la menor.
Para la justicia, la mujer se representó el resultado de muerte debido al estado de la infección y, aun así, decidió no actuar para evitar ser cuestionada por la lesión inicial. La causa de muerte fue determinada como una insuficiencia cardíaca aguda derivada de una hemorragia cerebral traumática no tratada.
Próximos pasos procesales
Con el dictado de la prisión preventiva, la acusada permanecerá detenida en una unidad penal del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) mientras avanza la causa hacia el juicio oral. Dada la calificación de homicidio agravado, la pena en expectativa es de prisión perpetua.
