“Los trabajadores, los niños, los jóvenes, los abuelos, los más débiles son las víctimas de este sistema”; alerta el comunicado que confeccionaron los departamentos Pastoral Social, Justicia y Paz y de Solidaridad por los 49 años del golpe cívico militar que inició la historia contemporánea más oscura de Argentina. Bajo el título “El hombre es el camino primero y necesario de la Iglesia” (Juan Pablo II) 1976 – 24 de marzo – 2025 el mensaje es crítico de la actualidad de nuestro país.
“Un nuevo aniversario del último golpe cívico-militar… Cuarenta y nueve años de aquel trágico día. Para quienes creemos en el Dios de la Vida, esa vida la celebramos, la defendemos y la acompañamos como vengamos. Por eso nos comprometemos en los derechos humanos, en el valor de la democracia, en que otro mundo más humano es posible y estamos en contra de todos los signos de muerte. Seguimos pidiendo por Memoria, por Verdad y Justicia.
Asistimos, en la Patria y en el mundo, a un avance del capitalismo que en su nueva forma de “tecnofeudalismo” asume las notas más inhumanas y crueles: una insistente concentración de la riqueza; la ganancia económica por la especulación financiera en detrimento de la producción como fruto del trabajo humano; el juego y las apuestas ofrecidas, en especial a los jóvenes, como salidas hacia el enriquecimiento fácil; maniobras con monedas virtuales con estafas millonarias. Siempre con planteos de salidas individuales y en contra de proyectos comunitarios. Para este capitalismo financiero y tecnológico, la democracia pareciera un estorbo. Y, proponiendo un estado cada vez más ausente, habilitarán en nuestros barrios el avance del narcomenudeo y el narcotráfico.

Este modelo sólo genera exclusión y más pobreza. Y necesita de la violencia, la guerra y la represión para imponerse. Los trabajadores, los niños, los jóvenes, los abuelos, los más débiles son las víctimas de este sistema.
El actual gobierno nacional ha avanzado en el desmantelamiento de las políticas de derechos humanos, en el vaciamiento de los lugares de memoria, en la reinstalación de la “teoría de los dos demonios” – y, peor aún, la figura de “un solo demonio” al que se deberían enfrentar “los argentinos de bien”-, en la desacreditación de los organismos de derechos humanos, en ataques más directos o más solapados a las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo. El desprecio efectivo por la Verdad y la Justicia.
En esta misma línea de reflexión, nos preocupa la reciente sanción de la Ley sobre el “Abordaje Integral del Crimen Organizado” denominada “Ley Antimafias”. Detrás de una supuesta preocupación por las “organizaciones criminales”, como expresa la letra de la ley, se tiende un manto de sospecha sobre toda protesta social. Y, por otro lado, se contradice con la llamada “Ley de Blanqueo”, que habilita una suerte de amnistía para reconocer dólares de origen incierto. Nada más parecido a los tiempos de la última dictadura.
Tristemente, luego de tantas luchas y conquistas, nuestro país parece asistir al despliegue de “un plan sistemático” o “estrategia de desigualdad”: desindustrialización, transferencia de ingresos a los sectores más concentrados de la economía con el consecuente empobrecimiento de las mayorías populares, precarización laboral, lapidación de los recursos naturales, menosprecio de las minorías y de los pueblos originarios. Un verdadero “saqueo”, si tomamos la imagen de nuestro recordado Pino Solanas cuando retrató aquel final trágico de la aventura neoliberal de los noventa, en diciembre de 2001.
Queremos decir que no es nueva esta metodología. Este saqueo necesita el uso de la fuerza para consolidarse. Estamos actualmente en esta difícil coyuntura. Estamos a tiempo de reflexionar y anteponer a la violencia institucional ya los discursos de odio, la palabra serena y la decisión de seguir apostando por la vida y la esperanza de quienes trabajamos por la paz como fruto de la justicia. Con la confianza puesta en Dios y en nuestro pueblo “peregrino de esperanza”.
Las palabras del P. Obispo Jorge Novak continúan siendo actuales y proféticas: “En mi caso personal, valoré debidamente el axioma pastoral: «El hombre es el camino primero y necesario de la Iglesia» . En esta perspectiva vi claro que sin actitudes sinceras con la situación de la familia argentina (la desaparición de personas, la destrucción premeditada de los centros de producción por los instrumentos de mezquinos intereses multinacionales; el hambre y la guerra…) me haría connivente y cómplice del mal en sus múltiples expresiones.
“Fue un aprendizaje duro pero eficaz, con la pedagogía sencilla de descubrir la verdad de los hechos: indagar en sus causas profundas; y asumir sin pérdida de tiempo, sin temor al peligro, sin cansancio en la entrega, la defensa y promoción de la dignidad de la persona y de la familia, reclamando la plena vigencia de los derechos humanos inalienables” (P. Obispo Jorge Novak, 26/03/85. Fragmento de la clase magistral en la Universidad de Lomas de Zamora).
Que la Virgen de Luján, Madre de la esperanza, nos ayude a no bajar nunca los brazos, a no perder los sueños, buscando siempre caminar juntos y juntas”; finaliza.