Un preocupante informe estadístico presentado por la UFIJ N° 8 de Berazategui, especializada en ciberdelitos contra las infancias, revela una tendencia alarmante en la región: durante el primer cuatrimestre de este año, los casos de grooming y explotación digital aumentaron un 76,9% en comparación con el mismo período de 2025.
La fiscalía, que tiene competencia en el Departamento Judicial de Quilmes (abarcando Quilmes, Berazategui y Florencio Varela), analizó a 69 víctimas (niñas, niños y adolescentes) solo entre enero y abril.
Mapa del delito: Florencio Varela a la cabeza
La distribución geográfica de los casos muestra una incidencia dispar en los tres distritos, siendo el sur del conurbano una zona de alta vulnerabilidad digital:
Florencio Varela: 43% de los casos (líder en estadísticas regionales).
Quilmes: 33%.
Berazategui: 22%.
Otras localidades: 2%.
El informe también destaca una marcada brecha de género en la victimización: el 72% son niñas y adolescentes mujeres, mientras que el 28% corresponde a varones.
El perfil del agresor y el círculo de confianza
Uno de los datos más reveladores del informe de la UFIJ N° 8 es la caída del mito del “desconocido total”. Si bien la mayoría de los agresores son contactos virtuales, un porcentaje significativo pertenece al entorno cercano de la víctima:
Desconocidos/Contactos virtuales: 55%.
Referentes cercanos (vecinos/amigos): 21%.
Familiares directos o indirectos: 12%.
Referentes deportivos (entrenadores): 10%.
Compañeros escolares: 2%.
Plataformas: De Instagram a los videojuegos
Las redes sociales siguen siendo la principal puerta de entrada, pero los investigadores advierten sobre el crecimiento de captación en plataformas lúdicas.
Instagram: 30% (Principal vía de contacto).
WhatsApp: 26%.
TikTok: 14%.
Videojuegos (Free Fire / Roblox): 9%.
Facebook: 7%.
Otras (Discord, X, Snapchat): 14%.
Judicialización y menores imputados
Un dato que llamó la atención de las autoridades es que el 9% de las causas debieron ser derivadas a la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil. Esto indica que en casi uno de cada diez casos, los presuntos agresores son también menores de edad o se trata de dinámicas de acoso y abuso entre pares adolescentes.