Tras el veredicto de culpabilidad dictado por un jurado popular, se llevó adelante ayer en los Tribunales Penales de Quilmes la correspondiente audiencia de cesura contra el hombre hallado responsable de abusar sexualmente de su nieta. Durante la presentación de los requerimientos, el Ministerio Público Fiscal solicitó formalmente que se le imponga una sanción de 12 años de prisión para el ahora condenado.
El proceso se encuentra bajo la dirección técnica del juez Rodrigo Bagini, integrante del Tribunal Oral N° 2 de Quilmes. Cabe recordar que, por tratarse de un delito de índole intrafamiliar con una víctima menor de edad, las autoridades mantienen la reserva de la identidad del imputado —identificado bajo las iniciales R.M.— con el estricto propósito de resguardar la privacidad e integridad de la niña.

Las posturas de las partes en la audiencia de cesura
Luego de que el miércoles último los doce vecinos que integraron el jurado popular alcanzaran la unanimidad para el veredicto de culpabilidad, la audiencia de este jueves se centró exclusivamente en dirimir el monto de la pena en base a las pautas atenuantes y agravantes:
- El requerimiento de la Fiscalía: El fiscal de juicio, Dr. Sebastián Videla, solicitó la pena de 12 años de cárcel, ponderando la gravedad del daño causado y el vínculo de confianza familiar que unía al agresor con la víctima.
- El planteo de la Defensa: Por su parte, la defensa técnica del condenado a cargo de los doctores Nicolás Proz y Gustavo Palma rechazó la escala solicitada por la acusación y requirió al magistrado que se aplique una pena de 8 años de prisión, lo cual representa el mínimo legal estipulado para la calificación del abuso sexual agravado.
Con las argumentaciones técnicas de ambas partes ya expuestas en la sala de audiencias, el debate entró en su etapa resolutiva final. El juez Rodrigo Bagini anunció de forma oficial que el martes próximo se conocerá su sentencia definitiva. En dicha jornada, el magistrado dará a conocer el monto exacto de la pena que el hombre deberá cumplir recluido en un establecimiento penitenciario, clausurando así la primera instancia de este proceso judicial.
