El Tribunal Oral N° 1 del Departamento Judicial Quilmes lleva adelante el juicio oral y público contra un mecánico acusado de un aberrante homicidio perpetrado en la localidad de Bernal Oeste. El imputado llegó al banquillo de los acusados bajo los cargos de haber asesinado a traición a un vecino de 46 años para robarle una suma de dinero en efectivo.
El debate, que inició en las últimas horas en los tribunales penales locales, continuará durante la jornada de hoy con la recepción de nuevas declaraciones testimoniales de peritos y allegados a la víctima.


El hecho: una emboscada fatal mientras dormía
De acuerdo con la requisitoria de elevación a juicio el violento episodio se desencadenó el 24 de octubre de 2024, cerca de las 06:30 de la mañana. El escenario del crimen fue una habitación acondicionada dentro de un galpón de camiones atmosféricos y volquetes, ubicado sobre el Camino General Belgrano, entre las calles Misiones Bis y Montevideo, en Bernal Oeste.
Allí residía la víctima, Gastón Javier Altamirano, un hombre de 46 años que padecía enanismo y a quien el dueño del predio le había cedido ese espacio para vivir. Según la acusación, el imputado, Pablo Daniel Calatayud (un mecánico de 42 años oriundo de La Matanza que trabajaba hacía poco en el lugar), se había quedado a pasar la noche con Altamirano.
Aprovechándose de la absoluta indefensión de la víctima mientras dormía, Calatayud —en complicidad con otro sujeto prófugo apodado “Marcelo”— ejecutó un plan criminal preordenado. Con el fin de ocultar el robo de 300.000 pesos en efectivo que Altamirano guardaba en una pequeña caja fuerte metálica, le asestaron treinta puñaladas, ensañándose de forma brutal antes de darse a la fuga.
“Fue Pablo…”: la agónica declaración de la víctima
El caso cuenta con una prueba de cargo directa y conmovedora. Alrededor de las 08:00 de la mañana, vecinos y el dueño del taller ingresaron a la habitación tras notar la puerta trancada y escuchar quejidos. Al romper la cerradura, hallaron a Altamirano sobre un colchón en medio de un charco de sangre, pero aún lúcido.
Al ser asistido en los primeros minutos por el personal policial del Comando de Patrullas y por sus conocidos, la víctima repitió de manera incesante una frase que quedó grabada en el expediente judicial:
“Ayúdenme, me apuñaló y me robó todo el mecánico Pablo… Fue Marcelo”.
Altamirano fue trasladado de urgencia por una ambulancia del SAME hacia el Hospital Zonal General de Agudos “Dr. Isidoro Iriarte” de Quilmes, donde lamentablemente falleció horas más tarde debido a un shock hemorrágico provocado por un corte severo en la vena yugular interna izquierda.
La hipótesis de la autopsia: la participación de dos atacantes
Uno de los ejes más contundentes que ventila la fiscalía a cargo de la doctora María de los Ángeles Attarian Mena durante el debate se sostiene en las conclusiones de la operación de autopsia efectuada por la médica legista de la policía. La perito descartó de plano que el ataque fuera perpetrado por una sola persona por dos motivos fundamentales:
- Signos de sujeción articular: Las lesiones punzocortantes en el torso superior poseían características “esquivas”, lo que demuestra que la víctima intentaba mover el tronco para esquivar los golpes. Como la víctima poseía una importante masa muscular, la especialista dictaminó que ese movimiento solo era posible si un segundo atacante lo sujetaba fuertemente por los codos hacia atrás, mientras el otro le asestaba las puñaladas de frente.
- Intención de hacer sufrir: La médica declaró que la gran mayoría de las 30 heridas no eran profundas, lo que evidencia una clara intención exprofeso de provocarle un padecimiento extraordinario y un sufrimiento innecesario antes de causarle la muerte.
Fuga, abandono de pertenencias y arresto en La Matanza
Tras perpetrar el ataque y apoderarse del dinero, Calatayud inició una veloz huida. El imputado no solo faltó de forma intempestiva a su puesto de trabajo, sino que abandonó por completo la habitación que alquilaba en la localidad de Isidro Casanova, dejando olvidadas todas sus prendas de vestir y hasta su propio Documento Nacional de Identidad (DNI). Los investigadores también corroboraron que rompió y dobló el teléfono celular de la víctima, descartándolo detrás de un mueble del galpón antes de escapar.
Por la gravedad de la calificación penal impulsada por el Ministerio Público Fiscal, que prevé como única opción la pena de prisión perpetua, el proceso judicial se encamina bajo la modalidad técnica correspondiente en las audiencias programadas ante el TOC N° 1.
