Un directivo de un reconocido colegio de Quilmes fue denunciado por una joven de 23 años, quien aseguró haber sido agredida mientras trabajaba como camarera en un conocido bar de la Ciudad de Buenos Aires.
El episodio ocurrió este jueves por la noche, aunque se conoció en las últimas horas, y quedó registrado por cámaras de seguridad del establecimiento; ya fue denunciado ante la Justicia.

Según relató la trabajadora, el conflicto comenzó cuando se acercó a una mesa ocupada por el hombre y una mujer que lo acompañaba, luego de que ambos reclamaran por una demora en la atención. La joven explicó que ni siquiera había sido quien los atendió inicialmente, pero decidió acercarse al advertir que solicitaban la presencia de un empleado.
De acuerdo con su testimonio, apenas llegó a la mesa habría comenzado a recibir gritos. Como no comprendía lo que le decían, ya que parte de la conversación se desarrollaba en inglés, decidió buscar a uno de los encargados para que atendiera el reclamo, relacionado con el tiempo que habían esperado para que retiraran los platos.
La denunciante sostuvo que, pese a que el establecimiento intentó descomprimir la situación con una atención de cortesía, ella quedó muy afectada por lo ocurrido y pidió cambiar de sector para alejarse de los clientes.
“Estaba llorando. Me sentía ahogada y angustiada. Colapsé”, expresó al recordar que se trasladó a otro piso del local para intentar recuperar la calma.
Sin embargo, aseguró que minutos después el hombre habría vuelto a acercarse hasta donde ella se encontraba. Según denunció, habría comenzado nuevamente a gritarle, la tocó en el hombro y en la cara en reiteradas oportunidades y continuó haciéndolo pese a que ella le manifestó que no entendía lo que le decía y le pidió que dejara de tocarla.
La joven afirmó que la diferencia física entre ambos incrementó su sensación de vulnerabilidad y que decidió bajar nuevamente para pedir ayuda a los encargados del establecimiento.
Fue en ese momento cuando, según su relato, el hombre la habría vuelto a seguir, tomándola del brazo mientras dos compañeras intentaban impedir que continuara acercándose. Esa secuencia quedó registrada por las cámaras de seguridad del lugar y posteriormente comenzó a difundirse en redes sociales.
“Terminé llorando en el baño. Tuve miedo. Estaba en mi lugar de trabajo, pero me sentí completamente desprotegida”, manifestó.
Al día siguiente, la trabajadora radicó una denuncia policial. Según explicó, logró identificar al hombre, directivo de un colegio de Quilmes ubicado en la calle Primera Junta, a partir de una reseña publicada por él en internet sobre el establecimiento, donde cuestionó la atención recibida y realizó afirmaciones sobre la denunciante que ella rechazó.
También indicó que, al presentar la denuncia, consignó de manera incorrecta el apellido del acusado y que deberá regresar para rectificar ese dato.
“Estoy triste. No sé qué va a pasar con mi trabajo. Es mi primer trabajo y siento miedo y angustia. Incluso ahora que estamos hablando sigo temblando”, expresó.
Hasta el momento, el directivo denunciado no realizó declaraciones públicas sobre el episodio, al igual que el reconocido colegio de Quilmes donde cumple funciones.
