En vísperas de cumplirse un nuevo aniversario de uno de los casos de violencia institucional más emblemáticos de la región, organizaciones sociales, políticas y de Derechos Humanos convocan a participar de una jornada comunitaria para rendir homenaje a la memoria de la joven varelense. Bajo la consigna “Muraleamos por Andrea Viera“, la actividad artística y de visibilización se llevará a cabo mañana a partir de las 10:00 horas en el Barrio Paraná, precisamente en la intersección de la calle Los Inmigrantes y la arteria 1333, en Florencio Varela.
Convocatoria abierta contra la violencia institucional
La iniciativa es impulsada de forma directa por Eugenia Vázquez, hermana de Andrea y referente de la lucha contra el gatillo fácil y los abusos de las fuerzas de seguridad en el conurbano sur. Vázquez, junto a un amplio abanico de agrupaciones firmantes, extendió una invitación abierta a vecinos, artistas urbanos y militantes para sumarse a este acto que busca mantener vivo el reclamo de justicia y reafirmar el compromiso social del “Nunca más violencia institucional”.

“Si querés ser parte de la convocatoria mándanos el logo de tu organización y una colaboración para solventar las pinturas y pinceles”, indicaron los coordinadores del evento a través de los canales de difusión vecinales.
Datos Clave de la Jornada Comunitaria
| Variable Operativa | Detalle del Evento de Memoria |
|---|---|
| Homenajeada | Andrea Viera (Víctima de violencia institucional) |
| Fecha y Hora | Sábado 30 de mayo de 2026, 10:00 hs. |
| Lugar | Calle Los Inmigrantes y 1333, Barrio Paraná (Florencio Varela) |
| Consigna Principal | Nunca más violencia institucional |
| Modalidad | Pintada colectiva, muraleada y mateada comunitaria |
El caso que marcó un precedente en la región
El nombre de Andrea Viera representa un hito trágico e ineludible en la historia judicial del Departamento Judicial de Quilmes. En mayo de 2002, la joven de 25 años fue detenida de manera arbitraria junto a su pareja por efectivos de la Comisaría 1ª de Florencio Varela. Tras ingresar a la seccional, Viera fue sometida a severas torturas físicas y psicológicas que le provocaron un colapso sistémico; falleció pocos días después en el hospital local.
La incansable lucha de su familia, encabezada por su hermana Eugenia, logró romper los pactos de silencio policiales y derivó en históricos juicios orales que culminaron con condenas a prisión perpetua para los principales policías responsables de las torturas y la muerte, convirtiendo este caso en un emblema de la resistencia comunitaria frente a los abusos estatales.
