El Tribunal Oral Nº 1 de Quilmes dará a conocer el próximo martes el veredicto definitivo en el juicio contra un electricista de 50 años, acusado de haber abusado sexualmente de su sobrina de 14 años en Berazategui. Durante la audiencia de alegatos la fiscalía solicitó una pena de 10 años de prisión de cumplimiento efectivo, mientras que la defensa técnica requirió una sustancial rebaja en la calificación legal.
A fin de preservar de manera absoluta el derecho a la intimidad y la identidad de la menor de edad, las autoridades judiciales identificaron al imputado únicamente bajo sus iniciales, R. G. P., debido a que ambos comparten el apellido por el lazo de parentesco paterno.

Alegatos: Fuerte contrapunto por la calificación legal
El debate oral ingresó en su etapa decisiva tras las exposiciones de cierre de las partes ante los magistrados, donde se plantearon dos teorías del caso marcadamente opuestas:
- El pedido de la Fiscalía: La titular de la acusación pública, María de los Ángeles Attarian Mena, consideró plenamente acreditados los ultrajes y solicitó la pena de 10 años de cárcel. La fiscal encuadró la conducta de R. G. P. bajo los tipos penales de “abuso sexual con acceso carnal agravado por la guarda”.
- La postura de la Defensa: En contraposición, el defensor oficial Matías Iturburu, a cargo de la asistencia legal del electricista, rechazó los agravantes y solicitó de forma principal que se aplique la pena mínima correspondiente al delito de “abuso simple” o, en forma subsidiaria, que el caso sea recalificado como “estupro” (figura que reprime el aprovecharse de la inmadurez sexual de la víctima), la cual prevé escalas penales considerablemente menores.
Los hechos
De acuerdo con la requisitoria fiscal elevada a juicio, los hechos delictivos tuvieron como escenario una vivienda familiar ubicada sobre la calle 127 de la localidad de Berazategui.
La menor damnificada concurría de forma habitual a dicho inmueble y quedaba bajo el cuidado y la guarda estricta de su tío. El imputado aprovechaba los momentos de asimetría, soledad y la confianza depositada por el entorno familiar para perpetrar las agresiones sexuales que motivaron la denuncia penal y el posterior proceso.
