Unos 8.000 fieles pertenecientes a las comunidades eclesiales de Quilmes, Florencio Varela y Berazategui colmaron ayer la plaza Manuel Belgrano, frente a la Basílica de Luján, en lo que constituyó la 48º edición de la tradicional peregrinación diocesana. Bajo el lema «De la mano de la Virgen, ¡caminemos con la alegría del Evangelio!», la jornada marcó el inicio formal de la semana de festejos por las Bodas de Oro (50 años) de la creación de la Diócesis de Quilmes.
La celebración eucarística principal estuvo presidida por el Padre Obispo Carlos Tissera, quien concelebró junto al Obispo Auxiliar de Quilmes, Eduardo Redondo, el Obispo Emérito de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín sdb, además de sacerdotes y diáconos de la región.
Medio siglo de memoria y compromiso social
Al abrir la homilía, Tissera expresó el profundo valor espiritual del jubileo diocesano: “Llegamos hasta este santuario con el corazón lleno de gratitud y de historia. Hoy nuestra peregrinación tiene un sentido profundamente sagrado: venimos como Iglesia diocesana de Quilmes a celebrar y agradecer nuestros primeros 50 años de vida”.
Durante su mensaje, el Obispo repasó los orígenes históricos y la realidad actual que atraviesa la región del conurbano bonaerense: “Nuestra Diócesis nació en medio de un gran dolor causado por una dictadura que fue madre de tantos males que aún sufrimos”, recordó. Asimismo, abordó las problemáticas socioeconómicas contemporáneas al señalar que “las familias sufren la falta de trabajo y la angustia de no llegar a fin de mes con sus magros salarios o pobres ganancias”, destacando la fuerza transformadora del Evangelio renovada tras las sesiones del Tercer Sínodo Diocesano.
Anuncio de renuncia al gobierno pastoral
El momento de mayor trascendencia personal e institucional de la jornada se produjo cuando Mons. Tissera anunció formalmente la finalización de su etapa al frente del obispado: “Hace apenas tres días celebré mis 75 años de vida. Y en cumplimiento de lo que nos pide a todos los obispos el Código de Derecho Canónico, he presentado formalmente mi renuncia al Santo Padre, el Papa León XIV, como obispo de esta querida diócesis de Quilmes”.
En un tono emotivo, añadió: “Hoy vengo a los pies de la Virgen no solo a dar gracias por la historia de nuestro pueblo, sino también a entregarle mi propio ministerio, mis límites, mis aciertos y mi vida entera gastada junto a ustedes”.
Refiriéndose al sentido de fraternidad y perdón necesario para el futuro de la comunidad, remarcó: “En el camino a Luján nadie camina solo. (…) Para caminar juntos los próximos 50 años, tenemos que saber perdonar. El perdón es el agua que limpia los pies cansados de nuestra gente y sana las heridas del asfalto de la vida”.
Cronograma de actividades de las Bodas de Oro
En el marco de la liturgia, se realizó la bendición de telas representativas para los cinco decanatos de la diócesis. En ellas se inscribirán los nombres de referentes y vecinos fallecidos que dejaron huella en la historia local a lo largo de este medio siglo.
Estas banderas recorrerán la diócesis en las celebraciones diarias que se realizarán entre el 14 y el 18 de septiembre, para confluir en la Misa Central del Jubileo, programada para el sábado 19 de septiembre a las 19:00 horas en la Iglesia Catedral de Quilmes.
La jornada de ayer concluyó en un ambiente festivo y de fraternidad con un almuerzo comunitario en el predio de los Hermanos Maristas, finalizando por la tarde con el rezo del Santo Rosario.