La Diócesis de Quilmes vivió una jornada de celebración con la ordenación sacerdotal de Ezequiel David Ifran, quien recibió el Orden del Presbiterado de manos del obispo Carlos José Tissera luego de completar diez años de formación en el seminario diocesano “María Reina de los Apóstoles”.
La ceremonia se llevó a cabo en la Iglesia Catedral de Quilmes, que reunió a fieles de distintas comunidades de la diócesis, además de sacerdotes, diáconos y seminaristas. También participaron el obispo de Avellaneda-Lanús, Marcelo Margni; el obispo auxiliar de Quilmes, Eduardo Gonzalo Redondo; el obispo emérito de Quilmes, Luis Teodorico Stöckler, y el obispo emérito de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín.
Durante la homilía, Tissera recordó el largo camino de preparación de Ifran y destacó que, durante años, se esperaba su ordenación en el marco de los 50 años de la diócesis. Asimismo, remarcó que la Eucaristía y el servicio al pueblo serán los pilares de su ministerio sacerdotal.



El obispo también hizo referencia a la importancia de la fraternidad entre los sacerdotes y señaló que el nuevo presbítero será recibido por sus hermanos del presbiterio de Quilmes para continuar la misión pastoral en comunidad.
En otro tramo de su mensaje, Tissera destacó el acompañamiento de la familia de Ifran y recordó que su vocación se fue forjando desde la infancia, en un entorno marcado por los valores cristianos y el compromiso con la fe.
Tras la homilía se desarrolló el rito de ordenación, con la imposición de manos y la oración consagratoria, y luego el nuevo sacerdote recibió las vestimentas propias de su ministerio y el saludo de los obispos y presbíteros presentes.
Al tomar la palabra, Ifran agradeció a Dios por los diez años de formación y a todas las personas que lo acompañaron en su camino vocacional. Además, invitó a los jóvenes a preguntarse qué quiere Dios para sus vidas y ratificó su compromiso de servir a la Iglesia siguiendo los principios impulsados por monseñor Jorge Novak.
Durante la celebración también se dio lectura al decreto mediante el cual el obispo le otorgó las licencias para ejercer su ministerio en la diócesis y lo designó como vicario parroquial de la Iglesia Catedral de Quilmes y de la parroquia Nuestra Señora de la Paz, de Bernal, donde comenzará su tarea pastoral.
