La solidaridad es un valor que en ciertas ocasiones escasea en estos tiempos de individualismo y “sálvese quien pueda…”; sin embargo hay un grupo de mujeres en el Hospital de Quilmes que cumplen 25 años llevando adelante una labor loable: tender la mano a los que más lo necesitan. Presididas por María Inés Barbona a diario asisten a madres en situación de vulnerabilidad en el área de la Maternidad de la Fundación Bemberg de la sede de Allison Bell y Humberto Primo. Ahora han abierto una cruzada de socios adherentes que mediante una módica cuota de mil pesos mensuales se puede colaborar con este grupo de mujeres que desde el anonimato hacen su aporte diario en pos de un mundo mejor.
“Comenzamos en 2001 en la residencia de madres cuando el sector de Maternidad se reformó, con el asesoramiento del doctor Miguel Larguía y las Damas de Rosa de San Isidro iniciamos el camino, funcionamos en la planta baja de la Maternidad, ofrecemos a las mamás que tienen a sus bebés en Neonatología cama, comida, baño y contención emocional. Con el paso de los años fuimos sumando presencia en otras áreas como Guardia, Pediatría, Oncología, Clínica Médica y hemos participado en talleres de RCP, lactancia, primeros auxilios, infectología”, precisaron en diálogo con Data Judicial.
Campaña
Las Servidoras han lanzado una cruzada en búsqueda de socios adherentes: “pedimos la colaboración mediante la donación de mil pesos, tenemos un alias que es rosaditas.voluntaria a nombre de Servicio de Voluntarias del Hospital Iriarte como también queremos visibilizar en redes la tarea en una dirección de Instagram que es @serviciodevoluntariashq“, indicaron en una pausa en la labor constante diaria en los pasillos del nosocomio quilmeño.
Como mensaje final dijeron que “el trabajo es intenso y diario, en forma voluntaria, nosotras pagamos ese donativo de mil pesos mensuales, pero sentimos una enorme vocación para poder llevarlo adelante y no es menor recordar a las muchas voluntarias que a través del paso de los años, de estos 25 años han brindado su aporte por medio de un trabajo silencioso, anónimo pero relevante para ayudar a los que más lo necesitan”.
Con guardapolvos color rosa, prenda que las identifica, se las ve a diario junto a madres, pacientes y vecinos en el Hospital. Este grupo de quilmeñas no salen en los titulares de noticias, pero al igual que enfermeros, médicos y tantos profesionales de la salud cumplen un rol esencial para la comunidad: brindar contención y solidaridad.