El Tribunal Oral Nº 1 de Quilmes condenó a la pena de 15 años de prisión de cumplimiento efectivo a Jonathan AP, un chofer de colectivos juzgado por el abuso sexual de la hija de su expareja, una niña que tenía 6 años al momento de iniciarse los ataques.
Al igual que en fallos recientes del mismo fuero, los magistrados ordenaron la inmediata detención del encartado dentro de la misma sala de audiencias, debido a que el imputado había transitado todo el proceso previo en libertad.


Los abusos en el ámbito intrafamiliar y la acusación fiscal
Durante las audiencias de debate, la fiscal de Juicio, María de los Ángeles Attarian Mena, estuvo a cargo de la acusación pública y logró acreditar la materialidad de los hechos ocurridos en el ámbito doméstico.
De acuerdo con las pruebas ventiladas en el tribunal:
- El escenario de los hechos: Los ultrajes se perpetraron en una vivienda de San Francisco Solano, domicilio que compartían de forma permanente la víctima menor de edad, su madre, sus hermanos y el ahora condenado.
- La mecánica delictiva: AP aprovechaba su posición de asimetría y los momentos en que la niña de 6 años quedaba estrictamente a su cuidado para consumar las agresiones sexuales.
Calificación legal y traslado a la unidad carcelaria
El tribunal —integrado en esta oportunidad por los jueces Cecilia Maffei, Analía Reyes y Diego Feustel— unificó el criterio condenatorio bajo una severa calificación penal. AP fue hallado culpable de los delitos de “abuso sexual gravemente ultrajante agravado por su condición de conviviente y abuso sexual con acceso carnal agravado por su condición de conviviente, en concurso real”.
Atendiendo al pedido expreso formulado por la fiscalía ante el riesgo de fuga, los magistrados dispusieron que el personal policial procediera a colocarle las esposas al condenado en el mismo estrado de los Tribunales Penales de Quilmes. Seguidamente, se coordinó su traslado directo hacia un establecimiento carcelario dependiente del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).
